La Kola en sí, vendría a ser el fruto de los koláteros, árboles originarios de África tropical, pero que, en la actualidad, son cultivados en Nigeria y Costa de Marfil. No en vano, desde los tiempos más remotos, indígenas de África las utilizaban para paliar diversos esfuerzos muscuales característicos porque eran claramente prolongados.
Precisamente por este hecho preciso, eran muy usados, fundamentalmente, porque el análisis de la semilla revela la presencia de alcaloides, en especial de teobromina y cafeína, y de diferentes propiedades estimulantes sobre el sistema tanto muscular como nervioso.
La combinación en sí de la cafeína con sus taninos, evita sus efectos sobre el corazón, al mismo tiempo que permite ejercer una acción prolongada en el tiempo, cuyas propiedades tónicas hacen que, en definitiva, sea una de esas plantas clásicas en el tratamiento del cansancio.
