La Ley Antitabaco pierde sus efectos

(Cartel en un bar de Cádiz)
Cuando entró en vigor la Ley Antitabaco muchos esperaban que consiguiera que el número de fumadores descendiera de manera notable. Más o menos así fue el primer año que estuvo en vigor: en 2006 casi cuatro de cada diez fumadores dejó el hábito. Sin embargo, durante este año, sus efectos parecen haber perdido fuerza de manera vertiginosa. Así, durante lo que llevamos de 2007, tan solo dos de cada diez han dejado los cigarrillos. Este es el resultado más llamativo de la encuesta que ha realizado la Sociedad Española de Medicina de Familia.
Y no solo los fumadores activos le han perdido el respeto a la ley. A estas alturas pocos bares, restaurante y cafeterías han colgado el cartel de “se prohibe fumar”, incluso los que están obligados por su tamaño.
Según un estudio de la OCU, se puede decir que la ley funciona a medio gas. La organización de consumidores destaca el sector hostelero como el que más incumple la normativa. Además de permitir fumar en la mayoría de los establecimientos, los que lo prohíben también cometen infracciones: falta de señalización, zonas mal separadas o permitir encenderse un pitillo en espacios libres de humo, como cafeterías de facultades y de centros sanitarios.
En ambos casos, buena parte de la responsabilidad recae en las Comunidades Autónomas, responsables de desarrollar y hacer cumplir la ley. Los médicos destacan la pasividad de los gobiernos de Madrid y Valencia y los consumidores las de Navarra, Aragón, Castilla y León, Castilla La Mancha, Galicia, La Rioja y la Comunitat Valenciana.
Otros lugares donde se sigue fumando son en estaciones de transporte, centros universitarios y hospitales. En el 12% de los casos analizados no existía señal exterior que indicase si se podía fumar o no. El metro de Valencia encabeza las denuncias, mientras que también aparecen en el informe cafeterías universitarias y algunos hospitales.
El caso más grave que se ha denunciado es el del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Allí incluso existe un cartel donde se indica que se puede fumar.
Todos estos datos indican que el problema continúa. Entre la falta de interés de los fumadores por dejar el tabaco, a pesar de que, según los médicos, conocen de sobra sus consecuencias, y que los empresarios prefieren no dar el paso de prohibirlo, se puede decir que, dos años después, todo sigue casi igual.
Precisamente en las últimas semanas han aparecido voces que reclaman un endurecimiento de la ley, con una prohibición total de fumar en cualquier espacio público. En cualquier caso habrá que esperar a ver que ocurre.
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