La leche, ¿cuál elegir?

La única diferencia nutritiva entre la leche entera y la desnatada estriba únicamente en su contenido en grasa, y, por tanto, en su aporte calórico.
La entera, por ejemplo, es la leche que presenta en cierto sentido el mayor contenido en grasa láctea, con un mínimo de 3,2 gramos por cada 100 de producto. Su valor calórico, así como su porcentaje en colesterol son mucho más elevados con respecto a las demás.
La leche desnatada mantiene todos los nutrientes de la leche entera, excepto, eso sí, el colesterol, la grasa y las vitaminas liposolubles, que son las repuestas artificialmente por muchas marcas comerciales para darle un mayor número de vitaminas, al ser muy pobre en ese sentido.
En este caso, los médicos recomiendan el consumo de esta leche en casos de diabetes, obesidad, trastornos cardiovasculares, o problemas hepáticos, entre muchos otros. Es recomendable en aquellas situaciones en las que se debe controlar la grasa y las calorías de la dieta.
Finalmente, la leche semidesnatada se obtiene debido a la retirada parcial del contenido graso, oscilando sólo entre 1,5 y 1,8 gramos por cada 100.
Si este dato puede ser tremendamente positivo para su consumo, su sabor es menos intenso y su valor nutritivo es muy inferior, debido en sí a la pérdida de vitaminas liposolubles, entre ellas D y A, aunque a su vez muchas empresas la enriquecen luego con las mismas.
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Artículo de Christian
Estudiante de Historia y Psicología, colabora en diversos medios de comunicación tanto escritos como digitales, ha dirigido diversos portales en Internet, programas de radio, y ha trabajado como locutor de radio en diversas emisoras. Actualmente, compagina sus colaboraciones con especializaciones diversas, como monitor de relajación, naturopatía, fitoterapia y herbodietética. Coordinador de Viviendo Sanos, en la actualidad, es editor de El Blog Sano y Gizmo Gadget, y colaborador de Innatia.


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