Ansiedad y estrés, causa de aumento de apetito
Tal y como hemos podido conocer en alguna que otra ocasión a través de interesantes artículos tratados por nuestros compañeros de Depsicología (el blog de Psicología y las relaciones sociales), la ansiedad y el estrés son una de los problemas más habituales a los que, a día de hoy, se enfrentan muchas personas.
Y es que, como puede pensarse, ambos también repercuten en nuestra forma de comer, y en nuestra salud no sólo psicológica, sino física.
Veamos por qué. Tanto la ansiedad como el estrés (estado que se caracteriza por un incremento de las facultades perceptivas ante la necesidad fisiológica del organismo de incrementar el nivel de algún elemento que en esos momentos se encuentra por debajo del nivel considerado como “adecuado”, o por el contrario, ante el temor de perder un bien preciado; y toda demanda física o psicológica que se le haga al organismo, respectivamente), provocan un aumento del apetito -concreta y exactamente de aquello que denominamos picoteo, y que no está recomendado cuando, por ejemplo, deseamos bajar algunos kilos o mantenernos en el peso ideal- lo que nos llevará a comer más allá de lo que realmente necesitamos.
Sin embargo, en la actualidad existen un gran número de terapias, técnicas y tratamientos desestresantes y de relajación, que nos ayudarían a controlar en su mayor medida éstos síntomas.
Siempre, claro está, que éstos estén supervisados bajo un especialista en la materia.

Más información | Depsicología
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