Trucos para equilibrar tu menu… sin sentirte mal, ¡y disfruta de la comida!
Si sigues una dieta diaria sana y saludable, es normal que en algún que otro momento sientas un deseo irresistible de comer algún plato… digamos que no muy adecuado para aquello que estamos siguiendo, algunas veces, con tanta fuerza de voluntad.
En este caso, y si tanto alguna vez -seguro- te ha sucedido, o se da la circunstancia en un futuro no muy lejano que ocurra, existen una serie de trucos imprescindibles que, de alguna u otra forma, no nos harán sentir tan mal.
En el momento en el que comamos algún plato especialmente calórico, hay que ser razonable y equilibrar el menú con el segundo plato.
Te decimos cómo: por ejemplo, y si decides comer de primero un plato con salsa, una buena opción sería comer de segundo un plato de pescado a la plancha. Fruta natural de postre sería una muy buena elección.
No obstante, si el plato primero es rico en hidratos de carbono, la guarnición relativa al segundo plato no deberían ser las ya clásicas patatas fritas. Una formidable opción en este punto serían una ensalada o una menestra de verduras.
Pero aquí tampoco nos olvidamos de aquellas personas que adoran los postres. Y es que si acudes a un restaurante que, causalidad o no, es famoso por sus postres, lo bueno, y estupendo, sería tomar un entrante ligero de primero, y un pescado a la plancha con ensalada de segundo.

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