La Acupuntura, energía pura
Conocida por sus virtudes y porque forma parte de la Medicina Tradicional China desde hace ya muchos siglos, la acupuntura se basa en dos nociones muy importantes relativas y muy relacionadas con el concepto oriental de energía: T’chi, caracterizada por la alternancia regular del Yin, polo negativo, al que corresponde la materia, el agua, el frío; y del Yang, polo positivo al que corresponden la energía, el sol, el día y el fuego.

No en vano, la medicina china describe un total de cinco órganos (al igual que con la Teoría de los Cinco Elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua), corazón, pulmón, bazo, higado, riñones, y la existencia de algo así como “7 entrañas”, entre los que se encuentra la vesícula biliar, estómago, intestino delgado, intestino grueso, vejiga, y tres focos o zonas denominadas como de recalentamiento.
A cada una de estas entidades bien diferenciadas, dentro de la propia acupuntura, corresponde un determinado trayecto energético externo y otro interno que va hacia cada entraña u órgano.
Sobre el trayecto de los meridianos, se localizan una serie de puntos de entrada y salida de energías, sobre las cuales, con ayuda de agujas bien -y correspondientemente- esterilizadas, se consigue ejercer una acción determinada sobre las mismas.
El especialista acupuntor deberá de situar las agujas siempre del Yang hacia el Yin, de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, y penetrando la aguja más o menos, dependiendo de cada enfermedad.

Más información | Acupuntura China
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