La flor de la belleza. Parte 1º
Las rosas poseen sustancias que las hacen verdaderamente benéficas para la piel; por esta razón, desde la Antigüedad, se las utiliza en la elaboración de productos de belleza.
Son flores muy apreciadas por las más diversas culturas de todos los tiempos.
Se dice que Cleopatra descansaba sobre almohadones y colchones rellenos de pétalos de rosas. César se hacía frotar el cuerpo con pétalos secos luego del baño.
El aceite esencial de rosas que se emplea sobre todo en la industria del perfume, tiene un rendimiento de 1 gramo de concentrado por kilo de pétalos.
Aunque su costo es muy alto, con una sola gota de aceite auténtico de rosas (no sintético) se pueden convertir 300 gramos de agua en agua de rosas, un líquido exquisito para quitar el maquillaje, combatir arrugas, ojeras y mejorar la piel.
Con sólo tener pétalos frescos, es posible preparar algunos productos para el cuidado de belleza cotidiano:
Loción tonificante: Esta loción de rosas es ideal para el cuidado del rostro y dar frescura a la piel.
Preparación: Hierva a fuego lento un puñado de pétalos aromáticos de rosa mosqueta en medio litro de agua. Cuele el líquido cuando esté frío en un recipiente con tapa. Consérvelo en la heladera y úselo en pocos días, ya que no se conserva por largo tiempo.
Cabellos perfumados: Termine de enjuagar sus cabellos con unas gotas de agua de rosas. Si usted enjuaga el cabello con infusión de manzanilla, agregue allí el agua de rosas para que huela mejor.
Contra las ojeras: Este es un excelente remedio que debe aplicarse diariamente con un algodón alrededor de los ojos.
Preparación: Ponga un puñado de pétalos de rosas en un pequeño frasco, llénelo con aceite de almendras dulces (que puede comprar en farmacias) y déjelo reposar al menos 24 horas. Luego, filtre el aceite y aplique suavemente en el contorno de ojos.
Este artículo continúa en: “La flor de la belleza. Parte 2º”
Imagen: gentenatural
Vía: Revista impresa “Buena Salud“
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