La flor de la belleza. Parte 2º
Continuamos con estas opciones caseras y simples para la utilización de estas flores que sólo tienen para ofrecernos efectos positivos en nuestra piel.
Limpieza de los poros: Para tonificar la piel, limpiar los poros y estimular la irrigación sanguínea, realice un baño de vapor facial.
Preparación: Ponga dos puñados de pétalos de rosas muy aromáticos en una fuente con cierta profundidad y vierta encima dos litros de agua hirviendo. Incline la cabeza sobre la fuente y cúbrasela con una toalla. Permanezca en esta posición cerca de 10 minutos. Luego séquese y aplique una loción facial y crema humectante.
Para la piel cansada y nerviosa: Realizar varias compresas de rosas es ideal para reanimar la piel cansada.
Preparación: Vierta un litro de agua hirviendo sobre un puñado de pétalos y déjelos reposar unos 20 minutos. Cuele el líquido y disuelva una cucharadita de miel. Empape en el un paño de gasa, retuérzalo ligeramente y coloque la compresa sobre el rostro.
Loción nutritiva para todo tipo de piel
Preparación: Batir en la licuadora: 20 gramos de miel, 30 gramos de almendras, 30 gramos de castañas secas (molidas con la batidora o con el molinillo de café) y 50 gramos de agua de rosas. Guardar en tarros con tapa de rosca un día y luego aplicar.
Tónico para el rostro
Preparación: Ponga 50 gramos de pétalos de rosas, 100 gramos de flores de romero en una olla con medio litro de agua hirviendo. Saque la olla del fuego y espere hasta que el líquido se enfríe. Cuélelo y añada 50 gramos de jugo de limón fresco y 50 gramos de jugo de pepino. Guarde en la heladera.

Este artículo continúa en: “La flor de la belleza. Parte 3º”
Imagen: hipernatural
Vía: Revista impresa “Buena Salud“
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