Todo sobre el “puerro”
Este clásico de la cocina tiene un sabor dulce y suave muy característico, ideal para sopas y guisos. No se conoce exactamente su origen debido a que nunca se lo encontró en su estado salvaje, pero se estima que se originó en la Mesopotamia – Egipto, Israel, Turquía - hace 3.000 o 4.000 años AC. Actualmente este vegetal es consumido en todo el mundo y muy valorado por este sabor característico del que hablábamos al comienzo.
Las hojas del puerro son verdes oscuras, lanceoladas y abiertas hacia arriba. Es común que encontremos tierra o arena entre las hojas, por eso se recomienda lavar muy bien el puerro antes de cocinarlo y consumirlo. Tiene un bulbo de color blanco brillante, con raíces finas y de color claro. Es frecuente consumir del puerro la parte del bulbo y el comienzo de las hojas, descartando las puntas más oscuras y duras.

El valor calórico del puerro es bajo – alrededor de 45 calorías cada 100 gramos -, posee un bajo contenido de grasas y también es pobre en hidratos de carbono y proteínas. Pero tiene un contenido importante de vitaminas A,C, B6 y de potasio, hierro, Calcio, Fosforo, Sodio. Otros: Tianina, Riboflavina, Niacina, Acido ascórbico, Folatos, Acido ascórbico.
Es recomendado para: Aparato digestivo y el páncreas, funciones biliares. Embarazadas: ayuda a la formación del feto. Favorece el transito intestinal. Sistema inmunológico: formación anticuerpos, producción de glóbulos rojos y blancos. Subida de defensas. Es diurético y laxante.
También para la vista, cabello, colágeno, piel, dientes, huesos.
Enfermedades cardiovasculares y degenerativas. Colesterol. Depura la sangre.
Transmisión y generación del impulso nervioso y muscular. Reuma, y artritis.
Seguramente no consumamos este vegetal con la constancia que lo necesitamos, luego de enterarnos bien cuantas dolencias puede ayudarnos a palear. Y cuantos beneficios nos trae para lograr una óptima calidad de vida.
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