Endorfinas. Las hormonas de la “felicidad”. Parte 3º
Existen varias formas de estimular la producción de endorfinas, lo cierto es que cuando realizamos actividades placenteras aparece en el organismo un mayor flujo de estas hormonas, lo que provoca un cambio en nuestra actitud y nuestro estado de ánimo mejora considerablemente.
Por ejemplo, las caricias, besos y abrazos estimulan la descarga de endorfinas, además de feromonas, hormonas que aumentan el atractivo de la persona y cautivan a la pareja. La combinación de estas dos hormonas produce una situación de intenso placer, durante y después de la relación sexual.

La risa tiene una notoria influencia sobre la química del cerebro y del sistema inmunitario, por eso es la mejor fuente de endorfinas. Basta con esbozar una sonrisa para que nuestro cuerpo comience a segregar endorfinas especialmente encefalinas.
El contacto con la naturaleza nos llena de energía y buen humor. La atmósfera que se respira en el campo o la playa estimula las hormonas de la felicidad. Al igual que la música, que también provoca una importante liberación de ellas, consiguiendo una disminución de la frecuencia cardiaca y respiratoria así como una importante relajación muscular.
En definitiva la felicidad, está más ligada a nuestros hábitos cotidianos y predisposición, que lo que habitualmente creemos.
El mejor tratamiento termina siendo, hacer algo por nuestro cuerpo y nuestra mente, como actividad física. Reírnos mucho, prestar atención a éste punto que parece tan insignificante, pero que si lo tenemos en cuenta y buscamos provocarlo, se pueden observar grandes cambios.
Demostrar el afecto con abrazos y besos a las personas que amamos, y tener en cuenta que las actitudes de todos los días son las que marcaran la diferencia.
Imagen: taringa
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