Leer para no envejecer
¿Algo que no hay que olvidar?. La lectura. A pesar de que es una de las actividades intelectuales más ricas que existen, día a día se ve desvalorizada frente a la competencia de otras formas de información (como la T.V) entre otras nuevas tecnologías.
Especialmente en niños, preadolescentes y adolescentes, podemos observar que leer jamás les provocará placer. ¡Qué lástima!
Leer, pone tan en forma nuestro cuerpo y nuestra mente como cualquier otra actividad que se haga en pos de la salud.
En primera medida por que trabajamos el cerebro, la comprensión, y la concentración, mantenemos nuestras células y neuronas activas y lúcidas. Claro está el ejemplo en las personas mayores, aquellas que mantienen su cerebro activo, se preservan de otra manera; viven en una mente jóven.
Un libro, permite educarnos, conocer, desarrollar la imaginación, ya que la información no nos llega con imágenes en movimiento, en conjunción con sonido. No, debemos entender a través de las frases escritas la misma información. Situación que también nos permitir mayor libertad interpretativa.
A la vista está, que leer, también es parte de vivir sanamente. Un libro, mientras somos niños, despierta nuestra curiosidad, es un juguete para tocar y explorar. En la infancia, estimulará nuestra imaginación con fantásticas historias, donde crearemos a nuestro antojo personajes y finales felices.
Y luego, encontraremos respuestas en nuestras etapas de dudas y preguntas, intentando entender de lo bueno y de lo malo; conectándonos con nuestra sencibilidad y gustos personales.

Imagen: sesena
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