La batalla al Estrés. Parte 2º
Este artículo es continuación de: La batalla al Estrés. Parte 1º
Si una persona no está bien nutrida, su capacidad para tolerar el estrés se verá disminuida. Físicamente se encontrará menos capaz para afrontar los momentos difíciles y la depresión estará lista para hacerse presente. Siempre que el organismo se encuentre en un estado carencial, nos predispone a sufrir diversos tipos de enfermedades: Ulcera gástrica, trastornos circulatorios, respiratorios, inmunológicos, gastrointestinales, musculares, dermatológicos, sexuales, etc. etc.

Todo el organismo queda sensibilizado y con la guardia baja; desde la buena nutrición se puede librar la mejor de las batallas anti-ansiedad.Todos los médicos concuerdan en que la amenaza del estrés se conjura con una dieta muy nutritiva y con relax mental.
La silueta también sufre a causa de los nervios. Una de las consecuencias más comunes del estrés es que el organismo consume nutrientes con mayor rapidez, provocando una sensación de apetito constante que lleva a estar comiendo a todas horas del día, generalmente dulces.
De esta forma se aumenta el peso y la concentración de azúcar en la sangre lo que después de un efímero pico de energía, provoca decaimiento justo en el momento en que la agilidad física y mental resulta más necesaria que nunca.
Entonces, alimentarse bien es primordial. Esto quiere decir que no deben faltar los tres pilares nutricionales: proteínas, carbohidratos y grasas. Tampoco vitaminas y minerales. Comer varias veces en el día, también es fundamental. Lo ideal es consumir seis raciones diarias, para mantener relajados “el apetito” y la mente.
Estos son los principios básicos en la batalla al estrés y ya les ofreceremos en Viviendo Sanos, más detalles y hábitos para incluir en nuestra cotidianeidad junto a una dieta anti-estrés.
Imagen: medicavial
Fuente: revista impresa “Salud Vital”
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