“K” La Vitamina de la coagulación. (Part. II)
Este articulo es continuación de: “K, La Vitamina de la coagulación. (Part. I)”
La Vitamina “K”, como habíamos mencionado en el artículo anterior, interviene en uno de los procesos más importantes del organismo, que es la coagulación y además dentro de sus propiedades se destacan:
- Interviene en la asimilación del calcio y su relación con la vitamina D.
- Favorece el correcto funcionamiento de los procesos hepáticos.
- Controla o reduce las metrorragias, etc.
Existen dos tipos K1 Y K2, la primera la podemos encontrar en verduras y hortalizas como; en el perejil, la coliflor, la alfalfa, las espinacas, los berros, las coles de Bruselas, el brécol, los tomates, etc., así como en el yogur, la leche, la yema de huevo, el aceite de azafrán, el aceite de soja, los aceites de hígado de pescado y las algas kelp.

La vitamina K-2, en cambio, es de origen animal y se adquiere, en cuanto a la K-2 es sintética.
Es importante señalar que la vitamina K-2 puede ser sintetizada en cantidades suficientes a partir de las bacterias que habitan en nuestro intestino grueso; de hecho, de esa forma se podría cubrir hasta un 50% de las necesidades diarias.
Su déficit promueve: Celiaquismo, diarrea, hemorragias nasales, abortos, aumento en el tiempo de coagulación, hemorragias de distinta índole.
Toxicidad:
La vitamina K natural, es almacenada en el organismo sin que cause ningún daño, pero dosis excesivas de vitamina K sintética, sí pueden provocar daños importantes, como rubor, sudoración y/o contracciones torácicas además de un tipo de anemia que cursa con un incremento de la descomposición de las células rojas.
Image: flickr
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