Las milagrosas “aguas termales”. Parte 2º
Este artículo es continuación de: Las milagrosas “aguas termales”. Parte 1º
Entre las propiedades curativas que poseen las “aguas termales”, podemos destacar que estimulan las defensas del organismo, sedan el sistema nervioso, reconstituyen y tonifican.
Ejercen acción miorelajante, sobre las contracturas y rigidez neuro-músculo-osteo-articular, de gran importancia en los tratamientos de rehabilitación y reeducación músculo esquelética. Hoy, ya es bien reconocido su poder analgésico y calmante de dolores. Depuran la sangre, eliminándose las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan.
También reeducan el sistema termorregulador, de enorme importancia en el reumático que ha perdido su capacidad de reaccionar y adaptarse a los cambios del medio ambiente. Y son de sumo beneficio en el tratamiento de edemas, tumefacciones y procesos crónicos fibrosos.
Según su composición, se las cataloga como: Aguas ferruginosas: cuya composición es principalmente hierro, aunque suelen acompañarse de bicarbonatos o sulfatos. Aguas cloruradas: que presentan cloro. Aguas sulfuradas y sulfurosas: con alto contenido de azufre. Muy utilizadas en el campo de la hidrología médica. Aguas sulfatadas: aparte de azufre pueden incluir sodio, calcio, magnesio o cloro en su composición, también muy utilizadas.
Y por último las Aguas bicarbonatadas: con bicarbonato. Frías y alcalinas y pueden ser sódicas, cálcicas, mixtas, cloruradas o sulfatadas.
La Organización Mundial de la Salud decidió establecer relaciones oficiales con la Federación Internacional de Termalismo Climatismo (F.I.T.E.C.) admitiendo oficialmente el tratamiento hidrotermominera.
Desde Viviendo Sanos esperamos que conociendo los grandes beneficios para la salud que otorgan las “aguas termales”, no duden en experimentar estos bien renombrados tratamientos.
Imagen: viajeros
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