Radiaciones Ionizantes, “nocivas a la salud”, (Part. III)
Este articulo es continuación de, Radiaciones Ionizantes, “nocivas a la salud”
Como habíamos explicado en el articulo Radiaciones Ionizantes, “nocivas a la salud”, las radiaciones ionizantes, se encuentran sometidas a estudio intensivos por parte de los gobiernos del mundo, ya que representan el posible origen de un gran numero de afecciones o enfermedades, por los daños o perturbaciones que puedan ocasionar en los seres vivos, ya habiéndose definido alergias de origen electromagnético, lo cual reviste carácter de contaminación.
El conocimiento de los efectos inmediatos de grandes dosis de radiación sobre los seres humanos surge de estudios de las víctimas de explosiones atómicas (Hiroshima, Nagasaki) y de accidentes nucleares como el de (chernobyl).

Diversos organismos nacionales e internacionales han establecido, en distintos momentos, cuáles son las dosis máximas permitidas tanto para personas dedicadas a tareas relacionadas con radiaciones como para la población común. Estos valores máximos han ido descendiendo y en la actualidad se acepta hasta algunas décimas de “rem” por año.
Hasta 25 rem: repartidos en todo el cuerpo, no presentan efectos observables. Pero dosis que no son letales a corto plazo o dosis adquiridas gradualmente en un lapso prolongado de tiempo, pueden producir cáncer después de un período de latencia de muchos años. Estos efectos retardados pueden incluir lesiones en los pulmones, en el cristalino del ojo, en los riñones y en el sistema vascular en general.
Más de 100 rem: hay lesiones en la médula ósea (donde se forma la sangre). Se duplica el riesgo de padecer cáncer.
Más de 500 rem: hay graves trastornos gastrointestinales, se destruye la médula ósea y se produce la muerte en días o semanas.
La irradiación sobre zonas limitadas del cuerpo produce daños locales en los tejidos por la lesión de los vasos sanguíneos: puede llegarse a necrosis y gangrena.
Image: flickr
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