Superalimentos. Parte 2º
Este artículo es continuación de: Superalimentos. Parte 1º
En los mismos subgrupos que venimos mencionando se encuentran los “Fitoesteroles y Fitoestanoles”, que ayudan a eliminar el colesterol.
Los Acidos grasos omega 3, 6 y 9 que protegen el sistema cardiovascular.
Los otros dos grupos son los “fortificados” y los “enriquecidos”, que en el Código Alimentario Argentino están incluidos como “alimentos dietéticos o para regímenes especiales”

Alimentos fortificados: son productos a los que se les agrega en cantidades significativas su dosis de nutrientes naturales. Deben aportar entre el 20% y el 100% de los requerimientos diarios de nutrientes recomendados para adultos y niños mayores de cuatro años de edad (estos valores deben estar indicados en su respectivos envases).
Alimentos enriquecidos: son modificados en su composición original y/o en sus características físicas, químicas, biológicas o de otra índoles. Significa que los nutrientes que se perdieron en el procesamiento se reincorporan al producto. Es el ejemplo de: el trigo que contiene vitamina B, Hierro y Zinc. Como lo pierde en la molienda, se enriquece con ellos la harina de trigo.
Hay que leer bien las etiquetas y tener en cuenta que muchas veces los ingredientes o sustancias más comunes aparecen con otros nombres. La sal puede aparecer con el nombre de “sodio” o “cloruro de sodio”, la mayoría de los alimentos contienen sal, inclusive los yogures. Lo mismo sucede con el azúcar, las expresiones como “sacarosa” o “jarabe de maíz de alta fructosa” significan azúcar.
Aprendamos a leer las etiquetas para aprovechar las ventajas que nos brindan estos “superalimentos”. Que aunque mejoren la salud, no son remedios. Y no reemplazan la consulta con un profesional.
Imagen: revista
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