¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 3º
Este artículo es continuación de: ¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 2º
Leche de almendras. Es muy digestiva y no produce ningún tipo de fermentación en el intestino. Aporta vitaminas A y B5 (ácido pantoténico), es rica en potasio, por lo que es muy adecuada para personas con deficiencia de este mineral, pacientes con diarrea, vómito o que utilizan diuréticos (medicamentos que estimulan la emisión de orina y que sirven para controlar la presión arterial elevada). También contiene calcio y fósforo, de los cuales siempre se habla por desempeñar importante labor en la formación y fortalecimiento de los huesos.

Posee alto porcentaje de fibra soluble que protege a la pared intestinal y regula la absorción de azúcares y colesterol. Proporciona mucho ácido oleico, que es el más apropiado para evitar infartos (muerte de tejidos cerebrales o del corazón por interrupción del flujo sanguíneo).
Las leches elaboradas con avellanas y nueces tienen propiedades nutritivas similares a la de las almendras.
Leche de soja. Es de sabor dulce y suave. Se comercializa de distintos sabores para hacerla más sabrosa. Sus propiedades son similares a las de la leche de vaca, aunque menos energética, pero sí abundante en vitaminas B y E, y minerales como el calcio y el hierro.
No es recomendable beber más de un litro de leche de soja por día, ya que a partir de esta cantidad su ingestión podría tornarse perjudicial, por su número de fitoestrógenos.
No contiene azúcar ni grasas dañinas, por lo que es alternativa perfecta para personas con colesterol y presión sanguínea elevada o diabetes.
Este artículo continuará en: ¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 4º
Imagen: lacasadelesherbes
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