Dime lo que comes, y te diré en condición se encuentra tu cerebro.
Los científicos, se encuentran ahondando a través de varios estudios sobre la incidencia de la alimentación y el buen funcionamiento del cerebro ya que además de ayudar a protegernos de las enfermedades del corazón y cáncer, una dieta equilibrada y ejercicio regular también puede proteger el cerebro y evitar los trastornos mentales.
Así los investigadores de la UCLA, ha definido que “La comida es como un compuesto farmacéutico que afecta al cerebro“, dijo un profesor de neurocirugía F.G. Pinilla, ya que la ciencia ha pasado años estudiando los efectos de la alimentación, ejercicio y el dormir con relación a sus efectos en el cerebro.

Se ha planteado entonces que la dieta, el ejercicio y el sueño tienen el potencial de alterar nuestra salud cerebral y la función mental. Lo cual establece la fascinante posibilidad de que los cambios en la dieta son una estrategia viable para mejorar las capacidades cognitivas, proteger el cerebro de los daños, así como contrarrestar los efectos del envejecimiento.”
Por ejemplo los ácidos grasos omega-3 encontrados en el salmón, nueces y el kiwi, proporcionar beneficios tales como la mejora del aprendizaje y la memoria y ayudan a luchar contra trastornos mentales como la depresión y los trastornos del humor, esquizofrenia y demencia, dicen los investigadores del Centro de Investigación Lesión Cerebral.
Las Sinapsis o conexiones entre las células cerebrales las neuronas, proporcionan las funciones esenciales, ya que el aprendizaje y la memoria se produce en la sinapsis, según los especialistas.
Por lo tanto los ácidos grasos omega-3 ayudan a la plasticidad sináptica y parecen influir positivamente en la expresión de varias moléculas relacionadas con los procesos mencionados anteriormente, de lo que se deduce entonces que, la deficiencia dietética de ácidos grasos omega-3 en los seres humanos se ha asociado con un mayor riesgo de diversos trastornos mentales, incluida la atención, dislexia, demencia, depresión, trastorno bipolar y la esquizofrenia.
Via| UCLA
Image: flickr
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