Sólo una “Uña de Gato”. Parte 2º
Este artículo es continuación de: Sólo una “Uña de Gato”. Parte 1º
Los nativos peruanos usan la Uña de Gato, desde hace casi 2000 años, para tratar las enfermedades inflamatorias como la artritis, para el asma, para limpiar el tracto digestivo y para tratar el cáncer. También se ha usado para tratar la disentería, la recuperación del parto, y los desequilibrios de la hormona de mujeres.
En cicatrización de heridas, tumores, como tónico para evitar enfermedades, tratar dolores de los huesos y limpiar los riñones.
También se ha usado para tratar el cáncer del tracto urinario, inflamaciones, cirrosis, gonorrea y diarrea.

Actualmente se consideran probadas sus acciones inmunoestimulante y antiinflamatoria. Ensayos clínicos demuestran su efectividad sobre el dolor articular en la artritis reumatoide. Estudios demuestran su actividad protectora frente al daño neuronal inducido por glutamato. Se emplea para en tratamiento de la osteoartritis, cistitis, gastritis, úlceras gastroduodenales, diabetes, viriasis, alteraciones del ciclo menstrual, asma, convalecencia. Coadyuvante en tratamientos quimioterápicos, depresión inmunológica, infecciones recurrentes.
También se estudia su posible efecto antiproliferativo en el cáncer de mama, en cultivos celulares.
Sobre los efectos secundarios, la Uña de Gato tiene una toxicidad baja. Pero, no debe darse a niños, mujeres embarazadas ni lactantes. O a personas con desórdenes inmunes como la esclerosis múltiple. Si es que se la consume como tisana.
Las investigaciones científicas sobre la planta, comenzaron en los años 70, hasta esta fecha no había atraído la atención. Hoy, son muchas las esperanzas que hay volcadas sobre esta planta, para combatir los males de estos tiempos. Pero aún se requiere más investigación para potenciarla y administrarla como una droga.
Imagen: delisse
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