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-     Escrito por elena

Cómo hacer aceite de lavanda en casa | Receta casera

¿Has oído hablar alguna vez del aceite de lavanda? Muchas personas no conocen este utilísimo producto natural, pero su uso se está realmente extendido. A continuación en Embarazo 10 te mostramos algunos usos del aceite de lavanda y te enseñamos a hacer tu propio aceite de lavanda en casa si así lo deseas.

aceite lavanda casero

El aceite de lavanda

El aceite de lavanda no es un producto nuevo en el mercado. De hecho, se lleva utilizando de forma recurrente desde hace varios milenios, tanto con propósitos medicinales como religiosos. Por ejemplo, en el antiguo Egipto, donde su uso está bien documentado, se utilizaba tanto para tratar problemas de la piel como para realizar diversos pasos del proceso de momificación. Asimismo, también se utilizaba para fabricar perfumes y productos olorosos destinados a la higiene personal y a perfumar las casas.

Milenios después de su uso por los egipcios, el aceite de lavanda es hoy uno de los productos naturales más utilizados en todo el mundo. Se comercializa de diversas formas, siendo algunas de las más populares su venta en estado líquido, como jabón o como gel. El aceite de lavanda, de uso casi exclusivamente cutáneo y externo, tiene muchos otros beneficiosos para la salud.

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Su utilización más extendida suele relacionarse con la relajación y la necesidad de calmar los nervios, pues sus efectos calmantes son bien conocidos. Asimismo, también se suele utilizar para tratar las afecciones de la piel, tal y como los antiguos egipcios lo hacían. Tiene un efecto calmante sobre problemas tales como las quemaduras, las heridas sin cicatrizar o las picadoras de insectos, entre otros problemas cutáneos menores. En tercer lugar e íntimamente relacionado con este último uso, también se encuentra muy extendido su uso como cosmético. Su uso ayuda a limpiar la piel, eliminando las impurezas y las bacterias, lo que mejora el aspecto de la piel y reduce la aparición de granos, acné y espinillas.

Por último, también es un gran remedio contra los dolores de cabeza, pues mejora la circulación sanguínea, reduce el estrés y ayuda a disminuir los problemas para dormir.

El aceite de lavanda natural es muy fácil de conseguir. Se vende en muchos lugares y su precio, aunque puede variar mucho dependiendo del lugar donde se compre, suele ser muy asequible. Pero muchas personas deciden crear su propio aceite de lavanda, tanto para ahorrar dinero como para controlar las proporciones de los distintos ingredientes.

Cómo hacer aceite de lavanda en casa

Existen muchas recetas que puedes emplear para crear aceite de lavanda casero, pero nosotros te vamos a mostrar a continuación uno de nuestros métodos preferidos. Sólo tienes que seguir los siguientes pasos:

En primer lugar, obtén un buen ramillete de lavanda fresca. Puedes comprarla o cortarla tú mismo si tienes oportunidad.

En segundo lugar, pon la lavanda a secar. Es importante que la lavanda esté completamente seca antes de empezar a crear el aceite. Para secar la lavanda de forma efectiva, solo tienes que atar el ramillete y colgarlo boca abajo en un lugar seco de la casa. Si es posible, colócalo en un lugar donde no le dé el sol directamente para que el proceso sea más seguro y completo. Para que la lavanda quede totalmente seca, debes esperar alrededor de diez o quince días para que se complete el proceso. Algunas veces, dependiendo del ambiente, puede tardar más o menos, pero ten en cuenta que tendrás que dejarla secar durante un lapso considerable de tiempo antes de poder seguir con el proceso.

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En tercer, lugar, cuando decidas que es el momento de seguir adelante, asegúrate de contar con un recipiente más o menos grande y con aceite suficiente como para llenarlo por entero. Asimismo, te recomendamos que cuentes con un trapo con el que puedas limpiar cualquier cantidad de aceite que se derrame fuera del recipiente.

En cuarto lugar, sólo tienes que introducir la lavanda seca en el recipiente y cubrirlo totalmente de aceite. En algunas recetas, se indica que antes debes trocear o picar las hojas de la lavanda para que el proceso sea más completo. Hay tantas personas que prefieren utilizar las plantas enteras como las que defienden esta última opción, por lo que la elección final es tuya. La diferencia entre ambas posibilidades no es demasiada, por lo que hazlo como tú desees sin mayores problemas.

En quinto lugar, una vez hayas cubierto de aceite el recipiente, ponlo a reposar en un lugar soleado de la casa aproximadamente durante 3 ó 4 semanas. Durante este tiempo, el aceite se empapará de la sustancia de la lavanda y sus propiedades intrínsecas pasarán al aceite con la que la has mezclado. Durante este tiempo, te recomendamos también que agites o remuevas la mezcla con cierta regularidad para asegurarte de que todo combina a la perfección.

En sexto lugar, cuando llegue el momento, coge otro recipiente totalmente limpio y un colador que pueda cubrirlo. Cuando tengas estos dos elementos, coloca el colador sobre el recipiente limpio y vierte el aceite sobre él. El colador retendrá la lavanda utilizada y lo único que quedará será el aceite que has hecho tú mismo.

Por último, desecha los restos de lavanda y reparte el aceite resultante en botellas vacías, de un tamaño u otro según tus necesidades.

¡Y ya está! Ya tienes tu propio aceite de lavanda. ¡Disfrútalo!

Para terminar, os dejamos con un video y unos enlaces que os podrían resultar interesantes para complementar la información del artículo.

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