Escrito por Tendenzias

Los peligros de la fructosa y cómo evitarla

Estudios científicos avalan que consumir fructosa es dañino para el organismo. Estos estudios han arrojado que, entre algunos de los peligros de la fructosa, se encuentra el daño que causa al metabolismo. Además, colaborar en gran medida con la obesidad. La fructosa es una de las formas de azúcar más baratas que existen, no es raro encontrarla en gran cantidad de productos en el mercado, lo que es más preocupante aún.

Por eso mismo queremos desvelar los peligros de la fructosa y cómo evitarla a continuación en este post.

Qué es la fructosa

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La fructosa es un tipo de azúcar presente, generalmente junto a la glucosa, en la mayoría de las frutas y vegetales, aunque para su venta comercial suele ser extraída del maíz. Durante años se ha comercializado como un producto saludable y una alternativa del azúcar común para las personas con diabetes. Pero recientemente fue descubierta su relación con la obesidad y la formación de tejido graso sobre los órganos vitales.

Por qué es peligrosa la fructosa

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Un experimento realizado por 16 voluntarios que fueron sometidos a una dieta con altos niveles de fructosa obtuvo como resultado la formación de células de grasa alrededor del hígado, corazón y otros órganos importantes, además de mostrar signos anormales relacionados con la diabetes. Sin embargo, otro grupo de voluntarios que llevó a cabo la misma dieta, pero sustituyendo la fructosa por glucosa, no presentaron los mismos problemas. Este estudio es uno de los muchos que se han realizado recientemente y que demuestran los peligros de la fructosa para la salud, iniciándose así una campaña para el no consumo de la misma en pro de una mejor salud.

Entre los peligros de la fructosa para la salud humana se encuentran:

  • Resistencia a la insulina
  • Obesidad
  • Hipertensión arterial
  • Colesterol y triglicéridos altos
  • Falta de vitaminas y minerales
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedades hepáticas
  • Cáncer
  • Artritis
  • Gota

Si bien se encuentra fructosa en todas las frutas y vegetales de manera natural, las cantidades de fructosa son muy bajas. Aunque te alimentes únicamente con ellas durante todo el día, difícilmente podrías sobrepasar los 15 gramos diarios. Además, la gran cantidad de vitaminas, minerales, fibra, enzimas y nutrientes que dichos alimentos contienen podrían con ella.

Una persona de constitución normal recibe de las gaseosas y otras bebidas similares, al menos, 73 gramos al día de fructosa sin ningún otro tipo de aporte nutricional, causando un impacto negativos en la salud. La fructosa, en pequeñas cantidades, no causa ningún daño al organismo. Pero consumirla en grandes cantidades, como las encontradas en las bebidas procesadas y otros dulces industriales es lo que la hace peligrosa.

Los peligros de la fructosa radican en que el cuerpo humano en general, y la mayoría de los seres vivos, está diseñado para trabajar con glucosa como forma de energía. Por eso, el hígado hace un esfuerzo extra para poder metabolizarla. Esto es el equivalente a poner diésel a un vehículo con motor a gasolina: tal vez funcione, pero el esfuerzo realizado por el motor acabarán por dañarlo internamente. Por eso es necesario conocer la diferencia entre el proceso interno de la glucosa y la fructosa para entender un poco más por qué es peligrosa.

Trabajos realizados por el Dr. Robert Lustig, profesor de pediatría en la división de endocrinología de la Universidad de California, han decodificado el metabolismo de diferentes azúcares:

El hígado humano solo procesa el 20% de la glucosa consumida porque, como cada célula del cuerpo utiliza glucosa, el otro 80% se “quema” casi al instante. Por su parte, la fructosa debe ser procesada al 100% por el hígado y se convierte en ácidos grasos, LDL (Colesterol malo) y triglicéridos, que se almacenan en forma de grasa, principalmente sobre los órganos internos y en las fibras musculares, propiciando así resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2 sin contar con los problemas hepáticos ocasionados por el exceso de trabajo del hígado.

Cuando una persona consume 120 calorías de glucosa, menos de una caloría se almacena en forma de grasa. Si consume 120 calorías de fructosa, no menos de 40 calorías se convertirán en grasa. Esto quiere decir que, en esencia, el consumo de fructosa es como consumir grasa. Por su parte, la glucosa suprime la producción de grelina (hormona del hambre) y estimula la leptina (hormona que suprime el apetito) por lo que, al consumirla, se obtiene una sensación de saciedad, mientras que la fructosa no tiene efecto alguno en esas hormonas, lo que hace que se consuma en exceso.

Otros peligros

Desde los años 70 se sabe que la fructosa es un 20% más dulce que el azúcar común y que su producción mucho más económica por lo que, hoy en día, más del 55% de los endulzantes utilizados en la fabricación de bebidas y alimentos están hechos a base de fructosa. Pero, a medida que van saliendo a la luz las verdades sobre los peligros de la fructosa, las grandes empresas que se lucran de la misma han generado una campaña para hacer creer a los consumidores que, al tratarse de algo “natural” es “beneficiosa” para la salud, cosa que no es cierta.

Y como si los peligros de la fructosa asociados a su metabolismo no fueran suficientes, otros estudios han revelado la presencia de mercurio, arsénico, plomo, cloro y otros metales pesados en la fructosa cristalina. Este es un tipo de fructosa muy potente utilizada, mayormente, para la fabricación de alimentos y bebidas a nivel industrial, aumentando aún más los riesgos para la salud.

Alimentos que contienen fructosa y cómo evitarlos

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En su mayoría, los dulces y bebidas altamente procesadas contienen fructosa. Sin embargo, algunas compañías se han dedicado a la producción de alimentos saludables y son cada vez más las que se suman a este mercado en crecimiento.

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Los productos a base de stevia, incluyendo los azúcares procesados de la misma, son la mejor opción para las personas que no puedan consumir el azúcar convencional. Para los demás, bastará con moderar su consumo de azúcar convencional o incluir en su dieta azúcar y miel orgánica. Debes leer muy atentamente las etiquetas de los productos para verificar que no contengan fructosa u otros edulcorantes dañinos para el cuerpo antes de comprarlos.

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Fuentes de imágenes:

  • http://nutricionsinmas.com/
  • https://i.ytimg.com/
  • https://esp.rt.com/

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