A comienzos de este mes, conocíamos algo más sobre las manchas en la piel. En especial, los distintos factores que, en cierto sentido, podrían desencadenar -y desencadenan- su aparición.
Entre éstos, se encontraba la edad, al perder, la piel, cierta elasticidad, dependiendo de cada fototipo, por diversas costumbres como el tabaco, los anticonceptivos, la dieta, e incluso algunos cosméticos.
No obstante, hoy conoceremos algo más, catalogando los distintos tipos de manchas que existen:
- Lunares:
Son más oscuras que las pecas, pudiendo salir por acumulación de pequeños vasos sanguíneos o por un exceso de pigmentación. Deben vigilarse, aunque ciertamente no representan un problema. No en vano, deberemos acudir al médico si cambia su coloración, el tamaño o la forma.- Pecas:
Presentan forma redonda, y aparecen por diversas acumulaciones de pigmento. Su color no es uniforme, y con la edad la presencia de las mismas se modifica, pudiendo desaparecer en algunas personas, y en otras aumentar.- Melasma o cloasma:
Adquieren un color parduzco al contacto con el sol, y son irregulares. Fundamentalmente, salen en personas que toman normalmente el sol o por cambios hormonales.- Nevus:
Consiste en una grave lesión que puede aparecer por el sol, o por una cuestión congénita. Es una mancha oscura, muy amplia, de cierto aspecto negruzco y que crece con mucha facilidad.- Melanoma:
Afección cancerosa que se expande con facilidad y posee cierto relieve. Suele molestar y a su vez picar, y es muy peligroso, debiendo acudir cuanto antes al dermatólogo.- Cuperosis:
Manchas pequeñas rojas y con relieve, que aparece en personas que poseen una piel blanca y tremendamente sensible.
