Como primera medida debemos entender como consumidores, que no se puede esperar la misma presentación, textura, color y olor en productos muy naturales que en la cosmética convencional.
No podemos exigir la misma vida a un producto conservado con química que a uno con sustancias naturales.
Muchas empresas de cosmética natural reconocen que es más caro producir este tipo de productos que otros más químicos, pero los prefieren por varias razones. Una de ellas, claro está, es que se trata de un mercado interesante.

La nueva visión de las mujeres, está modificando el consumo. Parece ser que si un producto tiene un envase que se parece al que había en los baños de las abuelas, si el aroma recuerda a una planta y dura más de veinte minutos en el cuerpo, y si viene en un frasco de vidrio, mejor.
Desde ya que estos productos que llegan directo de la naturaleza, están en ella y, claro, si se los va a buscar puede resultar, incluso, más económicos. Pero, sucede que la mayoría de las mujeres, de hoy, no van a ir por la rosa mosqueta a los bosques sureños o por las almendras para molerlas en un mortero.
Así como los consumidores comienzan a rendirse antes los beneficios de los alimentos orgánicos, buscan que los productos de belleza nutran su piel con ingredientes 100% naturales.
La cosmética natural ofrece enormes ventajas para la salud de la piel, además de no ser agresiva para ésta, fortalece y mejora las funciones dérmicas gracias a los componentes químicos naturales de las plantas.
Este artículo continuará en: Cosmética natural. Parte 2º
Imagen: kanak