El juego es una actividad clave para el ser humano, practicándola desde pequeño para su formación. Sin embargo, cuando se trata de juegos de azar, su abuso puede llegar a convertirse en una enfermedad que conlleva graves consecuencias.

Los expertos han advertido que los adultos que están afectado por esta adicción al juego o ludopatía, definido como un trastorno mental de control de los impulsos, que afecta fundamentalmente a los hombres (70 por ciento del total). Además, los enfermos suelen tardar mucho en reconocer que tienen un problema, acudiendo a los profesionales cuando tienen una dependencia excesiva al juego.
La difusión masiva de las máquinas tragaperras, el aumento de los sorteos de lotería, y la creciente oferta de juego a través de Internet ha provocado un aumento de los casos de ludopatía.
Los bingos, las loterías, los casinos, y las máquinas tragamonedas merecen una atención específica, no sólo por su proliferación y por esa cercanía tan inmediata a toda la población, sino por lo que suponen para estos enfermos.
Las mujeres empiezan jugando al bingo como una actividad social, y existe una tendencia creciente a jugar más a estas máquinas.
En los adolescentes, el riesgo de convertirse en ludópatas es bastante alto sobre todo en quienes tienen mucho tiempo libre y que acuden con frecuencia a los bares.
Los expertos insisten en que se cumplan las normas existentes, para que no se permita jugar a menores de 18 años, y que se limite cualquier opción de juego a lugares identificados como tal (casinos o bingos) para proteger a los más vulnerables.
Este artículo continuará en: Cuando el juego se transforma en adicción. Parte 2º
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