Escrito por Tendenzias

Dieta Blanda Menús

Cuando oímos hablar de dieta blanda, normalmente asociamos este concepto al tipo de menú que se da en los hospitales o para convalecientes de alguna enfermedad. Siendo esto así, se trata tan solo de una verdad a medias. En este artículo vamos a definir lo que es una dieta blanda, el tipo de menús que se cocinan asociados a ella y, finalmente, analizaremos cómo opera en nuestro organismo cada alimento.

Cómo funciona una dieta blanda

La dieta blanda consiste, básicamente, en evitar durante un periodo determinado de tiempo (por lo general, unos días) la ingesta de alimentos procesados o con muchas grasas. Esta dieta se llama dieta blanda porque está concebida para facilitar la digestión y, por esa razón, está indicada para convalecientes, pues su principal objetivo es lograr que el funcionamiento de nuestro organismo vuelva poco a poco a la normalidad sin obligarle a hacer esfuerzos excesivos. Por esa razón, los facultativos la prescriben para los procesos pre y postoperatorios, siendo una transición entre la dieta totalmente líquida y la dieta convencional, en la que ya se ingerirán alimentos de todo tipo.

También hay que señalar que esta dieta se prescribe durante el tratamiento posterior a enfermedades como la gastritis, la diarrea o la gastroenteritis o enfermedad de Crohn, estando indicada para niños y mayores porque, por regla general, no tiene carencias nutritivas importantes. Es importante indicar que la dieta blanda no está pensada para perder peso, sino para restablecer las funciones regulares del organismo.

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Dieta blanda menús

Un adaggio popular asociado a toda dieta es que lo ideal es comer varias veces al día, variado y en cantidades moderadas. En líneas, generales, es así, pero vamos a recomendar un menú tipo basado en alimentos blandos, estando prohibidas las grasas, alimentos con mucha fibra, alcohol, cáscaras, exceso de azúcar y picantes o especias fuertes. Es fundamental, además, señalar que la dieta blanda es baja en sal y que, a ser posible, los alimentos cocinados no hay que servirlos ni muy fríos ni muy calientes.

Desayuno: pan de molde con fiambre (jamón york, por ejemplo).

Media mañana: manzana, plátano u otra fruta natural, siempre que esté madura, o triturada.

Comida: caldo, pudiendo ser de carne o pescado, y una tortilla a la francesa. Según el día, se sustituirá el caldo por arroz hervido.

Merienda: yogur con bífidus y alguna infusión o zumo de frutas natural.

Cena: caldo o puré de verdura y algo de fiambre. Según el día, puede sustituirse el fiambre por algún pescado blanco o pollo; excepcionalmente, y no más de una vez por semana, se podrá introducir carne de ternera en la cena.

Lo ideal es mantener el equilibrio nutricional y alimentario que se expone, de forma que la variación de platos diarios sirva para complementar el balance y no para sustituir un elemento por otro. Por ejemplo, podemos comer arroz hervido al mediodía, pero si es así no deberíamos volver a comer carbohidratos en la cena.

Es importante indicar que en estas dietas es fundamental la hidratación, por lo que, además de los alimentos líquidos que se están incluyendo, es importante beber con frecuencia durante el día. Además del agua, se podrán tomar infusiones y zumos de frutas naturales, en ningún caso envasados.

Hay que recordar que la dieta blanda suele ser un complemento para un proceso de curación y que, de por sí, no es sanadora, aunque puede acelerar la recuperación si se sigue de forma correcta. En todo caso, su implementación ha de ser supervisada por un profesional porque, a diferencia de las dietas de pérdida de peso, en este caso se trata de ver qué alimentos son más adecuados para restablecer nuestro organismo y, probablemente, lo que necesitemos ahora no sea lo que necesita nuestro cuerpo cuando tiene sus funciones a pleno rendimiento.

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Alimentos de Dieta Blanda

Carne

Las carnes pueden ser rojas o blancas, siendo la más aconsejable el pollo, y la forma de preparación será hervida o a la plancha, evitando el exceso de aceite. También se pueden comer fiambres de pavo o el jamón dulce.

Huevos

El consumo puede ser pasado por agua, pero lo mejor es que sea en forma de tortilla francesa que se podrá combinar con otras fuentes proteicas como el atún. En ningún caso se comerán fritos.

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Pescados

Los pescados serán blancos, preferentemente merluza, pescadilla o lubina, y hervidos a ser posible, aunque también se pueden preparar a la plancha.

Cereales

Al ser estas dietas para restablecer el equilibrio, no hay que abusar de la fibra, por lo que se aconseja el consumo de pan blanco de molde, cereales bajos en fibra y, en ningún caso, comer pan integral. Tampoco se aconseja comer semillas durante este periodo.

Frutas

Muy aconsejable su consumo diario, a excepción de aquellas con alto contenido en fibra. Lo ideal es que las tomemos maduras, trituradas o al horno. Las más indicadas son la manzana y el plátano.

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Hortalizas

Lo mejor es comer las hortalizas en forma de crema o, en algún caso, a la plancha o hervidas. En ningún caso se tienen que comer sin cocinar, pues eso dificultaría en gran medida el proceso de digestión y de lo que se trata es de facilitarlo, no de que tenga que trabajar más.

Lácteos

La leche y sus derivados pueden ser un ingrediente a incluir, siempre que se haga con moderación. Se puede tomar leche (mejor desnatada) , queso fresco, requesón y yogures naturales.

Caldo

Uno de los platos estrella de la dieta blanca es el caldo y lo aconsejable es tomarlo cada día, como mínimo, en una de las comidas principales. Se pueden añadir fideos en la sopa y puede ser de carne o pescado, preferentemente de las variedades que hemos indicado anteriormente.

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La necesidad de ingerir caldo diariamente va ligada con la necesidad de hidratarnos cuando estemos tomando una dieta blanda.

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Fuentes de imágenes:

  • https://pixabay.com/

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