El cuerpo humano flota en un mar de campos magnéticos, los de la tierra, luna, sol, y otros campos galácticos. Nuestro cuerpo está constituido de materiales magnéticos, ya que cada célula y átomo del cuerpo es un pequeño dinamo magnético.
El campo magnético terrestre es 100000 veces más fuerte que el del cuerpo y somos tan dependientes de este campo, que los astronautas al alejarse de ellos durante largos períodos en el espacio requieren campos magnéticos artificiales para mantener la salud. Los campos magnéticos penetran y atraviesan el cuerpo como si fuera aire, nada detiene su camino debido un campo magnético puede atravesar el cuerpo sin inconvenientes.

El cuerpo esta compuesto de un 70% o más de agua, que no puede reducir o bloquear los campos magnéticos. Un fuerte imán colocado en un lado de la mano puede fácilmente desviar la aguja de una brújula en el otro lado de la misma mano.
Las mediciones muestran que los tejidos expuestos a los imanes magnéticos han mejorado la circulación energética después de algún tiempo.
Varios tipos de imanes pueden producir estos efectos, los cuales incluyen imanes permanentes, tales como los de forma plana y las pastillas magnéticas o electroimanes de diversos tipos, tales como máquinas de resonancia magnética y pruebas de dispositivos para la conducción nerviosa.
Algunos acupunturistas utilizan imanes permanentes porque son indoloros y permiten el tratamiento mas prolongado en determinadas dolencias. Esta demostrado que los imanes afectan significativamente a los puntos de acupuntura, se ha demostrado que los imanes aumentan la energía (Chi) a lo largo del flujo energético de los meridianos acupunturales de la medicina china.
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