Ejercicio para luchar contra el estrés y la ansiedad
Sin duda alguna, y tal y como hemos tratado en multitud de ocasiones desde Viviendo Sanos, el ejercicio es una de las prácticas más sanas y saludables que podríamos llevar a cabo, pues nos ayuda a mantener una vida igualmente sana y activa, y a adquirir una energía, vitalidad y fuerza que tal vez hemos ido perdiendo con el paso de los años, por la inactividad y por el sedentarismo.

Y es que, además de todos los beneficios que nos ofrece, se ha demostrado que el ejercicio puede ser una de las mejores formas para luchar contra el estrés, la ansiedad, y las tensiones diarias, siendo un arma fundamental en la lucha contra los trastornos emocionales más comunes.
En este caso en concreto, cualquier actividad física (siempre y cuando la podamos llevar a cabo), podría ser adecuada, pues nos hace producir endorfinas, sustancias que actúan directamente sobre el cerebro produciendo una sensación de bienestar y relajación inmediata.
¿Cuál sería la mejor práctica?
Si lo que padeces es estrés, y necesitas descargar energías, te recomendamos combinar una actividad aeróbica con una relajante que te ayude a calmarte. Para la primera, sería una buena elección spinning, boxing o jogging, mientras que, para la segunda, cualquier terapia natural de relajación y meditación, como el yoga, tai chi, o incluso la natación.

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Artículo de Christian
Estudiante de Historia y Psicología, colabora en diversos medios de comunicación tanto escritos como digitales, ha dirigido diversos portales en Internet, programas de radio, y ha trabajado como locutor de radio en diversas emisoras. Actualmente, compagina sus colaboraciones con especializaciones diversas, como monitor de relajación, naturopatía, fitoterapia y herbodietética. Coordinador de Viviendo Sanos, en la actualidad, es editor de El Blog Sano y Gizmo Gadget, y colaborador de Innatia.Comentarios:
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- Ayuda a reducir el exceso de peso con todo lo que ello implica en la reducción del riesgo cardiovascular.
- Ayuda a controlar la presión arterial, (junto a una dieta pobre en sal).
- Produce una disminución del colesterol malo y es de las pocas cosas que consigue aumentar el HDL o colesterol bueno.
- El ejercicio físico también mejora la forma en que nuestro organismo metaboliza el azucar al aumentar la sensibilidad del receptor a la insulina, con lo que ayuda a prevenir y a controlar tanto la diabetes, como la resistencia a la insulina y el hiperinsulinismo.
- La actividad física tiene por lo tanto efectos antiarterioescleróticos, estabilizadores de la presión arterial, sobre el control de la obesidad y el sobrepeso y antiinflamatorios.
- Estos poderosos efectos benéficos de la simple actividad física no deberían significar una simple lectura sino que deberían contriubir a generar una muy firme convicción sobre la importancia de la actividad física. La actividad física genera la síntesis de sustancias antiinflamatorias, así como también la síntesis de sustancias protectoras y reparadoras del organismo.
- El ejercicio tiene también efectos antitrombóticos, disminuyendo la adherencia plaquetaria, disminuyen el fibrinógeno y disminuyendo la viscosidad sanguinea.
- El ejercicio tiene también efectos antiisquémicos, disminuyendo la demanda de oxígeno miocardico y aumentando el flujo coronario.
Por todo lo expuesto la actividad física debe ser considerada como la “polipíldora natural”. El problema está en que la mayoría de la población subestima los efectos protectores de la actividad física y por otra parte hiperjerarquiza la importancia de los medicamentos. Quienes tienen esta tendencia a pensarlo así, deben saber que “ejercicio es medicamento”, y así debería ser tomado, como se toman todos los medicamentos, es decir diariamente y al igual que los medicamentos cardiovasculoprotectores no deben suspenderse cuando la persona se siente bien. Todos los médicos deberíamos prescribir en un receta médica: “Ejercicio físico regular, 50 a 60 minutos diarios durante 5 veces a la semana” Esta medida es muy importante y ayuda a que el paciente capte la importancia del ejercicio, ya que existe un tendencia marcada en sobreestimar los efectos de los medicamentos y de subestimar la importancia del ejercicio como pilar de la mayoría de los tratamientos cardiovasculares y más aún de la prevención de las enfermedades cardiovasculometabólicas. Por último la importancia del ejercicio es tal que en la escala de personas que enferman, quienes menos lo hacen son las personas “delgadas y activas”. Luego lo hacen las personas “gorditas y activas”. Luego lo hacen las personas “delgadas y sedentarias” y por último quienes más enferman son las personas “gorditas y sedentarias”. De ahí surge la frase de que: “más vale ser gordito y activo, que flaco y sedentario”.