Durante la época clásica, el brezo (y en cierto sentido sus puntas en flor) eran muy utilizadas para ayudar al alivio de los síntomas producidos por las mordeduras de serpientes, siempre y cuando éstas no fueran mortales.
Desde entonces, y especialmente en la actualidad, esta planta destaca en fitoterapia por contar con una serie de virtudes medicinales que la convierten en un buen remedio como desinfectante urinario.
Es excelente para la vejiga, ya que cuenta con una acción antiinflamatoria que actúa especialmente sobre sus paredes, aliviando aquellos dolores asociados con la cistitis.
También ayuda contra el agrandamiento benigno de la próstata, mejorando sus síntomas, aunque en este caso es mucho más efectiva cuando es tomada con raíz de ortiga.
Dispone a su vez de una importantísima acción diurética, por lo que es destacable que tomar infusión de brezo puede ser ideal para depurar nuestro organismo de toxinas, y combatir las retenciones de líquidos.
Pero sus virtudes no acaban aquí, ya que si se utiliza un emplasto caliente de sus puntas floridas, podremos calmar los diversos y diferentes dolores reumáticos. En este caso, es más recomendable que, antes de utilizarla, apliquemos gotas de aceite sobre la piel, ya que de esta forma evitaremos que se pegue.
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