Este artículo es continuación de: El caqui, una fruta para la buena salud. Parte 1º
También aporta cantidades importantes de vitamina C, que es sumamente importante en muchos procesos biológicos como la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos. Es la encargada de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

Su capacidad antioxidante ayuda a neutralizar sustancias cancerígenas como las nitrosaminas, por lo que parece ejercer un papel importante en la protección frente al cáncer, pero también en la protección frente a otras enfermedades crónicas como enfermedad cardiovascular, cataratas o enfermedades neurodegenerativas. Contiene minerales como el potasio, magnesio, calcio, hierro, fósforo y sodio.
El caqui sin madurar tiene propiedades astringentes, las cuales se deben a su contenido en taninos, que varía a lo largo de la maduración del fruto. Cuando el caqui no está maduro es astringente por ser máximo su contenido en taninos, excelente en caso de diarrea, una vez que ha madurado se vuelve ligeramente laxante (el contenido de taninos ha disminuido). Los taninos son los que generan la sensación áspera que se produce en el paladar.
En un estudio llevado a cabo en la Universidad Hebrea de Jerusalén se comprobó que el caqui contiene un cocktail de sustancias beneficiosas que puede reducir significativamente el riesgo de padecer, además de la obstrucción de las arterias en el corazón y el cerebro.
Por otro lado, expertos en el cultivo de la fruta, explican que el caqui no debe ser consumido en exceso por aquellas personas que han sido sometidas a una operación de úlcera estomacal. Ya que puede causar obstrucciones intestinales.
Imagen: jardin-mundani