Escrito por Tendenzias

Muslo o pechuga de pollo ¿qué es más sano?

El pollo es uno de los alimentos más apreciados por los consumidores y uno de los que menos problemas plantea a la hora de comer, puesto que es una carne que gusta tanto a pequeños como a mayores. Es así no solo por su bajo aporte calórico y en grasas, si lo comparamos con carnes rojas, como la de ternera, sino también por su precio. También es una importante fuente de proteínas y cuenta con pocos hidratos de carbono.

Como hemos mencionado, la carne de pollo tiene poca grasa y, aunque parte de ella es saturada, aporta más grasas de las que se consideran beneficiosas para el organismo, como los ácidos grasos monoinsaturados, y una menor cantidad de los poliinsaturados. Por otra parte, cuenta con gran cantidad de ácido fólico y vitamina B3, componentes necesarios para un correcto funcionamiento del cerebro. La carne de pollo también destaca por su gran cantidad de minerales como el hierro, que interviene en la formación de los glóbulos rojos; el zinc, que mejora el sistema inmunitario; el fósforo, imprescindible para la formación de los huesos; y el potasio, básico para el funcionamiento del corazón y una correcta contracción de los músculos.

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Además, puede cocinarse de muchas maneras y su preparación básica no requiere muchos conocimientos culinarios. Eso sí, hay que tener en cuenta que si se quiere tener cuidado con la grasa que se ingiera, lo más adecuado es cocinarlo de una forma que no precise aceite, como a la plancha o asado, en lugar de frito. Para darle más sabor basta con cocinarlo con algunas hierbas o con un buen chorro de limón u otro cítrico.

Las partes más apreciadas del pollo son, por regla general, el muslo y la pechuga. La división de un pollo cocinado entero entre varios comensales puede resultar más complicada de lo que parece, ya que hay defensores acérrimos de cada una de las dos piezas. Generalmente habrá más partidarios de los muslos, porque se suele considerar que la pechuga es más seca y menos sabrosa.

Si en lugar de comprar el pollo entero se compra por partes, se acaba con el problema, puesto que generalmente se adquieren los muslos y la pechuga por separado, y todo dependerá de las preferencias del comprador, de los comensales o del plato que vaya a preparar. También de si se está haciendo dieta, pues la carne de pollo es generalmente una de las más recomendadas en este caso. Pero entonces puede volver a asaltarnos la duda: qué es más sano, ¿el muslo o la pechuga?

Propiedades y beneficios del muslo de pollo

Generalmente, si a la hora de decidir entre una parte del pollo o la otra lo que tenemos en cuenta es el precio, sale ganando el muslo, puesto que el muslo suele costar menos que la pechuga. También es más económico comprar los muslos con hueso, puesto que los muslos deshuesados que suelen vender en la carnicería suben de precio, debido al trabajo de preparación. Además, se gana en sabor, puesto que la carne que rodea al hueso es más sabrosa. Los muslos de pollo se venden de manera habitual con piel, que aporta más grasa, pero también más sabor. En caso de querer comer muslos de pollo si se sigue una dieta para adelgazar o se tienen cuidado con las grasas basta con retirar la piel, o bien antes de cocinarlo (la mejor opción) o después de cocinarlo y justo antes de comerlo.

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Una ración de muslo, de unos 80-85 gramos de peso, tiene aproximadamente 1o gramos de grasa, siempre y cuando se cocine a la plancha y sin piel. Cuenta con más cartílago que la pechuga y, en las zonas que están cerca del hueso, cuenta con más colágeno. También aporta mayor cantidad de hierro y calcio que las pechugas. Un muslo con un peso como el que acabamos de comentar aporta unas 180 calorías, 22 gramos de proteínas y 80 miligramos de colesterol. Como hemos mencionado, esta parte del pollo tiene más grasa que la pechuga, pero solo una pequeña cantidad de las grasas del pollo son de las menos saludables (saturadas).

Tampoco hay que olvidar los micronutrientes (vitaminas y minerales) que aporta la carne de muslo de pollo. Se calcula que con la ingesta de un muslo de pollo se consigue el 30 por ciento del la cantidad diaria recomendada de niacina (vitamina B3) y el 15 por ciento del fósforo, vitamina B6 y zinc que se precisa a diario. También aporta el 10 por ciento de la cantidad diaria recomendada de riboflavina (vitamina B2), el 6 por ciento de la recomendación diaria de hierro y magnesio, el 4 por ciento de tiamina (vitamina B1) y B12 y el 2 por ciento del folato que se aconseja tomar cada día.

Propiedades y beneficios de la pechuga de pollo

La pechuga se vende generalmente sin piel, y puede adquirirse entera o fileteada. Todo depende de cómo se vaya a cocinar. Esta parte del pollo es menos jugosa que el muslo, lo que le suele restar atractivo, pero su menor aporte de grasa la hace especialmente atractiva para personas con problemas digestivos o a dieta. Además, sus proteínas son de una calidad superior a las que proporciona el muslo. Su color suele ser más claro que el de la carne de los muslos, lo que se debe a un menor contenido de grasa.

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85 gramos de pechuga de pollo sin piel tienen solo 140 calorías, y aportan 26 gramos de proteinas y 5 gramos de grasas, de las que solo 1 gramo son saturadas. Por lo tanto, cuenta con más proteinas y menos grasas que el muslo. Además, también tiene menos colesterol: 70 gramos.

Esta cantidad de pechuga aporta una cantidad menor de algunos micronutrientes que el muslo, ya que solo contiene el 6 por ciento de la cantidad que se recomienda ingerir cada día de zinc y vitamina B2 y no cuenta con folato. Eso sí, esta parte del pollo es mucho más rica que el muslo en vitamina B3 (60 por ciento de la ración recomendada para cada día), vitamina B6 (25 por ciento de lo recomendado), el 20 por ciento de la cantidad diaria aconsejada de fósforo y el 6 por ciento de vitamina B12.

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