Escrito por Tendenzias

10 consecuencias del invierno en nuestra piel

Cuando llegan los meses de frío, no podemos evitar taparnos de manera automática y exponernos a más calor, para evitar ese frío. Por una parte, es una buena manera de hacer que el cuerpo entre en calor, pero por otra parte evitamos que el frío, que tiene muchos beneficios, actúe sobre nuestra piel. Sí, es cierto que hay unas 10 consecuencias del invierno en nuestra piel que no son nada estéticas. Pero también hay beneficios que no podemos evitar. ¿Qué hacer?

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Para poder disfrutar del invierno y sus propiedades tensoras y estimulantes, necesitamos primero conocer qué consecuencias negativas ejerce. De esta manera, podremos ponerle solución lo antes posible. Conseguiremos disfrutar del frío, pero sin sus consecuencias negativas.

10 consecuencias del invierno en nuestra piel

A pesar de las propiedades estimulantes, rejuvenecedoras y tensoras del frío, muchos no nos llevamos bien con él. La piel es un órgano tan grande que recubre todo nuestro cuerpo. Está lleno de terminaciones nerviosas y depende de en qué zona, es más o menos fina. Y, por lo tanto,  la piel será más o menos frágil dependiendo de la zona.

Tenemos aquí 10 consecuencias del invierno en nuestra piel, que afectan, principalmente, a las zonas más frágiles de la piel. Estudiaremos cuáles son y así, podremos ponerles remedio.

Envejecimiento prematuro

Cuando el frío no es tratado correctamente e incide directamente sobre la piel, puede volverse contra ti. Especialmente cuando se trata de exponerse al frío y luego al calor, varias veces, el colágeno se descontrola y deja de producirse adecuadamente. Esto quiere decir que la piel tiende a envejecer mucho antes si no se trata adecuadamente.

Sequedad de la piel

Cuando llega el  frío, se manda una señal a las glándulas sebáceas para que no produzcan tanta grasa para el rostro y otras partes del cuerpo. Solamente se cierra a cal y canto. Es por ello que podemos notar la piel mucho más seca. Si nos pasamos los dedos sobre el rostro, cuando hace frío, podemos notarnos muchas imperfecciones y rugosidades. Todo eso está producido por el frío.

Descamación

El frío es el encargado de dejar claro al ser humano que toca cerrar la piel. Eso hace que la piel se seque. Y cuando esto ocurre, la piel comienza a descamarse. Pero no de manera natural, como cuando estamos en plena renovación celular, sino descamándose de manera irregular. Esto quiere decir que en pequeñas áreas de piel, un lado se separa y otro lado, queda muy pegado a la piel. Por eso, es muy complicada la eliminación de exceso de piel.

Cuperosis

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Ocurre especialmente a las personas que tienen la piel muy fina y muy blanca. Estas personas tienen la piel muy sensible y con nada que les roce, puede aparecer un cardenal. Cuando llega el frío, si no se cubren e hidratan adecuadamente, puede partirse un vaso sanguíneo en el rostro. De manera que se puede ver el vaso sanguíneo dilatado por la nariz, las mejillas… Para muchos, es muy antiestétitco.

Rotura de la piel

Es muy propio de la piel sensible, muy blanca y frágil. La sequedad llega a niveles tan altos que no se puede ni estirar un mínimo la piel. Con un movimiento brusco, la piel se rompe. Esto hace la piel sangre, cree una postilla y que se vuelva a romper, si el frío se mantiene y el cuidado no es bueno. Este tipo de roturas en la piel, llamadas también sabañones, son dolorosas y pueden dar lugar a infecciones.

Aparición de rosácea

Esta es una reacción de la piel, que se manifiesta especialmente en el rostro. Es el resultado de mucho maltrato a las temperaturas. La piel se debilita y tras estar siempre bajo el frío y el calor, al final, las glándulas sebáceas hacen de las suyas y comienzan a segregar más grasa de lo normal.

Falta de renovación celular

Una de las consecuencias del frío es la falta de renovación celular. El rostro no puede sacar a relucir una piel nueva y fuerte. Por mucha hidratación que apliquemos, si la renovación celular no se produce y no se van las células muertas, estas se acumulan y el tono del rostro queda apagado y triste. Además, la descamación no ayuda mucho, porque tampoco puedes forzar a la piel a caerse sí o sí. Hay que intervenir con una exfoliación suave para no irritar a la piel.

Piel apagada

Una de las consecuencias de la falta de renovación celular es la piel apagada. Pero también el frío en sí hace que la piel no produzca colágeno como suele hacer en otras estaciones, sino que trata de salvaguardar todo lo que tiene sin dejar escapar nada. Se convierte en una especie de armazón.

Enrojecimiento

Es muy propio de las personas que tienen la piel frágil y fina. La sangre, como termoreguladora que es, se encarga de ir a aportar calor a diferentes partes del cuerpo. En el caso de las mejillas y otras zonas del cuerpo, se vuelen un poco más rojas, porque la sangre quiere calentar esa zona.

Quemaduras

Es la peor parte del invierno. A veces nos confiamos y creemos que porque haga frío, no te puedes quemar. Pero podrían decirse que las quemaduras no son nada bonitas, ya que son muy dolorosas y dejan heridas muy feas en la piel, si no se tratan adecuadamente.

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Al ver estas consecuencias, ya sabemos qué hay que hacer para ponerle solución:

  • Hidratación profunda de la piel.
  • Limpieza de la misma.
  • Protegerla del sol.
  • Exfoliar de manera suave para limpiar la zona.
  • Aumentar la nutrición.
  • Cubrirnos con prendas que nos protejan pero que no nos irriten la piel.
  • No aplicarles calor de manera directa.
  • Y tampoco esconderlas del frío totalmente.

Tras conocer estas 10 consecuencias del invierno en nuestra piel, ya sabemos cómo debemos actuar para disfrutar del frío, pero sólo, de manera positiva.

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Fuentes de imágenes:

  • http://sanoyecologico.es/
  • http://www.canalchic.com/
  • http://www.bezzia.com/

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