Durante el invierno, con el frío, es común que se tomen ciertas precauciones para alejarte de enfermedades propias de esta época, tal y como hemos conocido en una anterior entrada, en donde recogíamos algunos consejos fundamentales de prevención.
Sin embargo, en cuestiones de belleza, estética y de cuidado personal, otro de los síntomas más usuales es la resequedad de nuestra piel, que, aunque se presenta habitualmente en personas de avanzada edad, nadie está excento de sufrirla, debido al aire frío del exterior y el aire caliente del interior que pueden provocar baja humedad.
Esta condición tan propia de estos meses suele invadir generalmente las piernas, brazos, lados del abdomen y muslos, en donde puede presentarse descamación, prurito y fisuras en la piel.
¿Por qué sucede?
Especialmente, porque la piel pierde su humedad natural, lo que produce que se agriete, exfolie o irrite, pues el aire frío deshidrata mucho el cutis, al igual que, por ejemplo, el uso continuo de calefactores.
Empero, aunque es una molestia muy difícil de evitar, se pueden tomar diversas precauciones, que pueden reducirlo de forma considerablemente.
El cuidado puede empezar desde las duchas diarias, evitando usar agua muy caliente, y reduciendo el tiempo en que estamos debajo de la ducha.
Se deben evitar los jabones fuertes, procurando uno suave, neutro o con base en crema. Durante estas fechas, la humedad natural de la piel no es suficiente, por lo que se pueden utilizar cremas humectantes, que son las más espesas, pero son destacadas para esta temporada.

ami el frio me reseca mucho la piel, estoy usando una cremita q es muy util, tmb en ocasiones utilizo algo de aloe vera de la planta.
bueno besitos chau