El Rodaballo
Su forma casi circular y una cola poco desarrollada, hace que, en vez de escamas, tenga el cuerpo cubierto por unas protuberancias óseas, presentando un color que iría desde el marrón rojizo hasta el pardo grisáceo, destacando entre éstas las tan conocidas manchas de forma redondas.
Es un pescado semigrasa con una carne fina, sabrosa y de un color blanquecino. Por este hecho, ha sido muy importante y apreciado desde la antigüedad, pues los romanos incluso lo llegaron a preferir más que al propio esturión.
Si bien su cultivo más importante puede estar en piscifactorías, el rodaballo salvaje puede ser capturado en el Atlántico, el Mediterráneo y el mar del Norte, principalmente desde los meses de verano hasta comienzos de otoño.
No en vano, hoy en día está considerado a su vez como uno de los pescados más exquisitos, siendo una verdadera joya en muchas cocinas profesionales, y aquellas que no lo son tanto.
Para prepararlo: se puede cocinar hervido, al vapor, al horno o a la parrilla, y puede acompañarse con salsas que aumentarían ese sabor tan preciado, como salsa tártara, verde, a base de ajos o vinagreta.
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Artículo de Christian
Estudiante de Historia y Psicología, colabora en diversos medios de comunicación tanto escritos como digitales, ha dirigido diversos portales en Internet, programas de radio, y ha trabajado como locutor de radio en diversas emisoras. Actualmente, compagina sus colaboraciones con especializaciones diversas, como monitor de relajación, naturopatía, fitoterapia y herbodietética. Coordinador de Viviendo Sanos, en la actualidad, es editor de El Blog Sano y Gizmo Gadget, y colaborador de Innatia.


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