Tal y como hemos podido conocer en las notas anteriores relacionadas directamente con un tema tan importante, habitual y de actualidad en sí como es la intolerancia a la lactosa, millones son las personas que puedan padecer de esta afección y que, sin embargo, no lo sepan.
Leche de soja, un buen sustituto
Como indicamos, existen una serie de síntomas bien definidos que nos podrían “ayudar” a conocer si somos o no intolerantes a la lactosa; especialmente cuando hemos ingerido algún alimento determinado que contenga este azúcar.
Pero que seamos intolerantes a la lactosa no significa que tengamos que sufrir un déficit de calcio en nuestra dieta. Existen muchos alimentos ricos en este mineral que nos ayudarán a conseguir un buen aporte sin necesidad de “sufrir” tomando leche o productos lácteos que, en sí, nos hacen daño.
Algunos de estos alimentos son los siguientes:
- Frutos secos y semillas.
Sésamo, ajónjoli, nueces, semillas de girasol, avellanas, almendras, pistachos, semillas de amapola. - Frutas secas.
Higos secos, dátiles, uvas pasas. - Verduras frescas.
Brócoli, remolachas, hojas de zanahoria, espinacas, perejil, puerro, col rizada, etc,. - Algas marinas.
Hiziki, arame, wakame, cochayuyo. - Cereales integrales y legumbres.
- Brotes de alfalfa o germinados, cebada o trigo.
Además de los alimentos ya citados, en el mercado existen a día de hoy una cantidad diversa de bebidas y leches vegetales que cuentan con una serie de propiedades y beneficios añadidos para nuestra salud y nuestro cuerpo, como pueden ser la leche de soja (soya), avena, sésamo, arroz, avellana, o coco, por nombrar algunas.
Y en el caso de que echemos de menos tomar leche de vaca, siempre nos quedará como último remedio adquirir botes de leche sin lactosa, especialmente fabricadas para intolerantes.
Tienes más información en los artículos ¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 1º, ¿Debemos o no consumir leche de vaca? Parte 2º, ¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 3º y ¿Con qué reemplazamos la leche de vaca? Parte 4º.