Escrito por Tendenzias

“K” La Vitamina de la coagulación. (Part. I)

Es llamada también la vitamina antihemorrágica o la vitamina de la coagulación. Un sistema tan indispensable como el cardiovascular debe poseer un mecanismo de seguridad que evite que su líquido se vierta, ante cualquier rotura de los vasos, pues para ello interviene el mecanismo de la coagulación.

Cuando la pared de un vaso se rompe se ponen al descubierto zonas de tejido que son ásperas, a las cuales se le pegan rápidamente las plaquetas, que actúan a modo de parches biológicos.

En pocos instantes la acumulación de ellas es grande, pero su función no se acaba en el taponamiento; las plaquetas adheridas emiten unos mensajeros químicos llamados factores de coagulación, de los que existen más de diez tipos.

Gracias a ellos se forma una reacción en cadena al término de la cual el fibrinógeno, que es una proteína que se hallaba disuelta en el plasma, se convierte en fibrina. Esta es insoluble y forma unos filamentos muy finos, que son los que se tejen una red, para formar el coágulo.

Además, las plaquetas emiten serotonina, que tiene el efecto de estrechar los vasos sanguíneos para que disminuya la corriente. Fue descubierta por accidente cuando un estudiante de medicina que investigaba la bio-síntesis del colesterol observó que con la ingesta de determinados alimentos – alfalfa y harina de pescado- los pollos aquejados de la enfermedad hemorrágica se curaban.

La vitamina K es soluble en agua y absorbida por el intestino con la ayuda de las sales biliares pasando posteriormente al hígado donde es esencial para la formación de protrombina y otras proteínas.

Su importancia radica en la formación de protrombina (sustancia indispensable para la coagulación de la sangre), lo cual evita las hemorragias tanto internas como externas.

Image: flickr

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