La sal y la hipertensión
Una de las consecuencias del exceso de sal en la dieta es la “hipertensión”. Si bien muchas personas hipertensas no son sensibles a la sal y su restricción no modifica las cifras de presión arterial. Existe otra gran cantidad que si lo es. Y en muchos casos, las personas son hipertensas y no lo saben, por que no hay síntomas. Hasta que tienen un pico de presión importante; que si uno se informa y regula sus ingestas, evita estos episodios muchas veces fatales.

No es imposible comer sin sal. Con el tiempo el paladar se costumbra, al principio puede resultar un poco dificil, algunas personas encuentran la comida insípida.
Pero se pueden condimentar los platos de muchas formas sencillas y sanas, como la excelente alternativa de las especias: pimienta, pimentón, curry, clavo de olor, canela, vainilla, azafrán, nuez moscada, comino, guindilla.
Y hierbas aromáticas como: romero, tomillo, estragón, perejil, laurel, albahaca, hinojo, salvia, menta, cilantro, orégano, hierba buena.
Este exceso de sodio en la alimentación, se puede ir reduciendo paulatinamente; al igual que los alimentos ricos en sodio como aceitunas, quesos curados. Y a los que se le han añadido mucha sal en su elaboración como es el caso de los embutidos, conservas, cubitos para caldo, frutos secos salados, purés instantáneos, etc.
No hay nada mejor que educar el paladar desde la infancia, potenciando el gusto propio de los alimentos y aprendiendo a condimentarlos de una forma sana.
Y para los que se ven teniendo que afrontar estos bruscos cambios de hábito, pueden tener la seguridad de que son muchos los beneficios que obtendrán.
Imagen: icirmar
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