Sin duda, la noticia se podría decir que nos ha sorprendido algo más que mucho, manteniendo una relación directa con un tema que, a día de hoy, ha llegado a preocupar -y muy mucho- a la sociedad.
La cuestión, es que, una investigación reciente sugiere que cuando hay grasa en el estómago, la vitamina C podría pasar de ser militante contra el cáncer a un posible contribuyente a esta malignidad.
El estudio ha sido desarrollado por investigadores de la Western Infirmary de Glasgow, Escocia, quienes analizaron la interacción entre la vitamina C y los lípidos en la parte superior del estómago (particularmente vulnerable a cambios precancerosos y desarrollo posterior de tumores).
Principalmente, decidieron enfocarse en cambios en la química de los nitritos, los cuales, por ejemplo, se encuentran en la saliva humana y en alimentos de conserva.
Durante la digestión, se pueden convertir en compuestos cancerígenos conocidos como nitrosaminas, que se forman en condiciones acídicas. Empero, la vitamina C generalmente inhibe su formación al convertir los nitritos en óxido nítrico.
No obstante, los investigadores hallaron que cuando la vitamina C y los nitritos se reunían en ambientes que tienen un 10% de grasa, la vitamina C multiplicaba la producción de nitrosaminas entre ocho y 140 veces.
Eso sí, sin altos niveles de grasa, la vitamina C controlaba los niveles de dos nitrosaminas entre cinco y mil veces.

Vía | Western Infirmary