Este artículo es continuación de: Las hierbas sanadoras. Parte 2º
Dos mezclas de hierbas para tener en cuenta:
- Adelgazante: Compuesta por fucus, marrubio e hisopo, que tiene las mismas propiedades que el marrubio, normaliza la digestión y el funcionamiento intestinal. Ayuda a disminuir el apetito, a eliminar líquidos y a quemar las grasas. A menudo se combinan con hierbas que actúan sobre lo psicológico disminuyendo ansiedad y depresión.

- Mezcla sedante: Compuesta por valeriana, melisa y pasiflora o pasionaria. La pasionaria, la valeriana, la melisa y el tilo sedan y tranquilizan sin inhibir las funciones intelectuales. Así, a diferencia de los medicamentos para los mismos fines, permiten rendir un examen y conducir, porque no alteran la sincronización ni la lucidez. Y como no producen hábito ni adicción carecen absolutamente de toxicidad, se las puede tomar sin problemas durante un tiempo prolongado. Se pueden combinar para obtener determinados resultados, y se trata de plantas que tenemos prácticamente al alcance de la mano. La pasionaria, por ejemplo, crece en forma silvestre en potreros o jardines, mientras que las hojas del naranjo constituyen un sedante de muy buena calidad.
La tisana es la forma más tradicional de beber las hierbas, pero también la más incómoda en los tiempos que corren, en los que no se cuenta con tiempo como para preparar un té. Hay una forma más práctica que se conoce como tinturas madre. Son maceraciones de la hierba en una cantidad mínima de alcohol, que permite conservar todas sus propiedades.
Se pueden ingerir de manera prolongada, porque actúan suave y progresivamente, diluyendo en agua la cantidad de gotas indicada para cada caso.
En pequeñas dosis y como consumo ocasional no necesitan prescripción médica aunque, como siempre, lo mejor es la consulta previa, especialmente si se están tomando otros medicamentos.
Imagen: spanish