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-     Escrito por gon

Los calambres: ¿Qué son y por qué se producen?

Se les llama también espasmos musculares y son una contracción de los músculos, o de un grupo de músculos, que hacemos de manera involuntaria. Los calambres son especialmente comunes en deportistas, así que es indispensable que quienes realizan actividades físicas deben conocerlos para detectarlos y ponerles remedio. Según los médicos, estos suelen aparecer después de haber practicado deporte de manera prolongada e intensa, pero también hay que saber que en ocasiones, incluso durmiendo, podemos experimentar estas dolorosas contracciones.

¿Por qué se producen los calambres?

Existen diversos motivos que nos pueden llevar a experimentar lo que son estos espasmos musculares. Como señalábamos anteriormente, lo más frecuente es que aparezcan cuando hemos realizado ejercicio prolongado y con cierta intensidad. ¿Qué sucede para que se produzcan? Se puede dar que haya una insuficiente oxigenación de los músculos, que se contraen de manera involuntaria, también si hay cambios bruscos de movimientos e incluso en situaciones en las que haga más frío de lo normal.

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Otra de las razones que hacen que se pueda sufrir calambres musculares es la pérdida de líquidos y sales minerales. Pasa normalmente cuando se practica algún tipo de deporte y para combatirlo se recomienda tomar bebidas isotónicas. Estos refrigerios contienen los iones que necesita nuestra musculación para recuperarnos antes, y que la fatiga disminuya con mayor rapidez.

Muchas personas que empiezan a aficionarse a correr, a jugar al fútbol o spinning, entre otras disciplinas, pecan en los comienzos de hacer un esfuerzo para el que no están preparados. Ellos son víctimas perfectas para que emerjan estas molestias. No se está aún en forma para tanta intensidad y al final el cuerpo nos pasa factura.

Respecto a lo que señalábamos en relación al frío, también pueden aparecer si hay excesivo calor. En definitiva, cualquier cambio brusco de temperatura ocasiona estos espasmos musculares. Así, por ejemplo, si decidimos salir a quemar calorías nada más hemos terminado de comer, mucho cuidado, porque es más que frecuente que aparezcan calambres si se hace ejercicio justo después del almuerzo o tras la cena.

Teniendo todo esto en cuenta, vamos a reseñados aquellos casos en los que podemos sentir estas molestias musculares al hacer deporte o en nuestra vida cotidiana:

  1. Esfuerzo excesivo al practicar algún tipo de actividad física.
  2. Deshidratación. La falta de agua se manifiesta en ciertos dolores e incomodidades físicas que se consideran estos calambres de los que os hablamos.
  3. Estar en baja forma y someter al cuerpo a una sesión deportiva demasiado fuerte para nuestra capacidad en ese momento en concreto.
  4. Cambios bruscos de temperatura. Pasar de un ambiente frío al calor o viceversa. El caso más evidente está en la diferencia de grados que hay en una casa en verano, con el aire acondicionado, y la calle, cuando salimos a correr. Igualmente en invierno, si pasamos de la calefacción y el calor del hogar a una sesión de bicicleta cuando fuera hace una temperatura mucho más baja.
  5. Técnica deportiva pobre. Si no realizamos de manera adecuada los ejercicios, en el gimnasio o en la calle, podemos hacer que aparezcan los calambres en los músculos, por lo que hay que aprender a realizar correctamente las rutinas de deporte que nos hemos marcado.

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¿En qué situaciones se generan estas molestias musculares?

Como os venimos explicando, existen una serie de momentos que son especialmente propicios para que una persona experimente estos dolores físicos y un tanto incómodos.

Una de ellas es cuando acabamos de hacer una comida un tanto copiosa y no reposamos para hacer la digestión. Si acto seguido nos ponemos la ropa deportiva y salimos al gimnasio o bien a practicar running, nos pueden pasar varias cosas nada agradables… Y sí, una de ellas es el sufrir calambres al hacer deporte o una actividad física de cierta intensidad.

Otro caso muy típico en relación a este tema es cuando llevamos ya un tiempo sin apenas movernos, sin hacer ejercicio y estamos bajos de forma. De repente, bien porque se acerca el verano o cuando tenemos un evento importante en el que queremos lucir un modelito nuevo, decidimos ponernos a dieta y salir a correr. ¡Error! Si pasamos de 0 a 100 no solo vamos a padecer espasmos musculares, sino que incluso nos podemos lesionar por no ser conscientes de que hay que ir retomando el movimiento poco a poco.

La reacción cuando comprobamos que estamos siendo ‘víctimas’ de estas molestias tan desagradables suele ser alarmarse y parar en seco. La verdad es que hay que dejar de realizar el ejercicio físico que estemos llevando a cabo en ese instante pero no irnos a sentarnos en un banco cercano o directamente tirarnos en el sofá. Se debe estirar los músculos bien de forma que consigamos reducir la presión que ocasiona estas contracciones involuntarias de los músculos. Puede que el dolor que sintamos sea leve pero puede llegar a ser bastante intenso. No debe cundir el pánico, ¿eh? Estira con cuidado y mantén los músculos afectados así hasta que los calambres empiecen poco a poco a ceder.

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Como podéis ver, es muy sencillo evitar estos momentos. Una vez sabéis exactamente qué son los calambres y el porqué se producen, ya es sencillo conocer las situaciones a evitar: estar en forma, entrenar gradualmente para mantener el nivel, hidratación, calentar antes de empezar a practicar el deporte y después estiramientos localizados. A simple vista puedan parecer obviedades pero seguro que más de uno y de una, si hace examen de conciencia, reconoce que en algún momento de su vida se saltó a la torera estas nociones tan básicas para prácticas y ejercicio físico y a medio o largo plazo se manifestaron calambres haciendo deporte.

Si se da el caso en el que las molestias de los músculos perduran, lo recomendable es consultar con un médico profesional. Los fisioterapeutas son profesionales perfectos para tratar dolores musculares y otro tipo de incomodidades que puedan surgir, y nos ayudarán a poner unas pautas básicas. No se trata de un problema grave pero hay maneras, como os hemos comentado, de evitar que aparezcan y así nos ahorramos algún que otro quebradero de cabeza.

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