La miel es un alimento milenario y muy conocido y utilizado alrededor del mundo, que además de un rico y característico sabor, también posee muchos beneficios para la salud, aunque también hay muchos casos en los que se debe evitar su consumo.
Por ejemplo, es sabido que la miel posee un poder edulcorante mucho mayor que el azúcar, debido a su gran cantidad de glucosa. Tal es esta cantidad que la miel se utilizaba como conservante para evitar que las cosas se pudrieran. Por ejemplo, se han encontrado frascos con miel egipcia de miles de años en excavaciones, que aún se encontraba en perfectas condiciones.
Es por esta gran cantidad de azúcar que posee que los diabéticos y la gente con problemas de tensión no deben consumirla, dado que puede aumentar estos problemas notablemente.
De más esta decir que la miel es extremadamente calórica, con más de 325 calorías cada 100 gramos de miel, por lo que si estas cuidando tu peso o bien realizando dietas para perder peso o adelgazar, evitar la miel es fundamental. Si bien es un edulcorante natural y saludable en muchos casos, en estas situaciones es mejor reemplazarla por edulcorantes artificiales.