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Tensión baja (Hipotensión) – síntomas, causas y cómo subirla

La tensión baja, conocida como hipotensión, es una patología menos común pero tan arriesgada como la hipertensión. Cuando se presenta un episodio de tensión baja, la presión arterial disminuye a niveles tales que la cantidad de sangre que llega a órganos como el corazón y el cerebro no es suficiente para que el organismo funcione normalmente.

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A continuación, daremos cifras concretas para poder entender mejor el problema. Se puede decir que si al medir la presión arterial, esta es igual o está por debajo de 110 – 70 se hace evidente la posibilidad de que nos dé un ataque de hipotensión. Pero si no tenemos la oportunidad de medir en forma científica nuestra presión arterial, existen algunos síntomas que nos pueden hacer sospechar o estar seguros de que estamos padeciendo un episodio de hipotensión.

¿Cuáles son estos síntomas?, ¿Qué causa la tensión baja? ¿Cómo subirla durante una situación de emergencia? Sobre estos y otros temas relacionados con la hipotensión, hablaremos en este artículo

Tensión baja – Hipotensión

Entendamos un poco este fenómeno. Los seres humanos contamos con dos sistemas muy importantes para la regulación de la frecuencia cardíaca. Estos son el sistema simpático y el parasimpático. Estos sistemas tienen la capacidad de autorregularse entre ellos, por medio del cerebro, lo que produce un equilibrio natural, que, en el peor de los casos, hace que los demás sistemas y órganos reciban las cantidades apropiadas de sangre y oxígeno.

Cuando esta coordinación falla, se producen fenómenos como la hipotensión. Aunque la hipotensión, no requiere la atención inmediata y urgente que provoca la hipertensión, si debe ser atendida. Tengamos en cuenta que, una persona que sufra una baja sensible de la tensión puede perder el conocimiento de un momento a otro, con los riesgos que ello implica, dependiendo por supuesto de la actividad que esté realizando en ese momento.

Tensión baja síntomas

Como ya lo hemos advertido, la forma más eficaz de comprobar si estamos padeciendo un episodio de hipotensión, es midiendo de forma profesional la presión arterial. Sin embargo, cuando ello no es posible in situ, la presencia de los siguientes síntomas nos pueden hacer suponer que estamos siendo afectados por esta patología:

  • decaimiento;
  • pesadez;
  • fuertes palpitaciones;
  • mareo;
  • vértigo y nauseas;
  • desmayo;
  • sensación de fatiga;
  • agotamiento o aturdimiento;
  • dificultad para respirar;
  • y, sobre todo, sentir los músculos de la nuca rígidos.

Tensión baja causas

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La tensión baja por lo general no es causada por problemas asociados de salud. Es más, una característica común en algunos individuos y no es indicativo de otro tipo de problemas vasculares, como si ocurre con la hipertensión. Sin embargo, hay un porcentaje mínimo de pacientes que sufren de tensión baja acompañada de mareos, desmayos, cansancio y visión borrosa. Es probable entonces que estemos ante un cuadro diabético, alguna infección o la inminencia de algún problema cardíaco.

Algunas causas de presión baja repentina, pasajera y no asociada a patologías más graves, son las siguientes:

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  • Pasar mucho tiempo descansando en la cama.
  • Exceso de estrés o de ejercicio.
  • Aumento repentino de la temperatura y deshidratación.
  • Ingesta de medicamentos para tratar la presión alta o diuréticos.
  • Falta de vitamina B12 o ácido fólico.
  • Cambios hormonales: hipotiroidismo o enfermedad de Addison.
  • Hemorragia interna grave.
  • Infecciones graves.
  • Reacciones alérgicas.
  • Repentino y brusco cambio de postura (levantarse de una silla en forma muy rápida).

La presión baja o hipotensión es una característica común durante el embarazo, debido a los cambios hormonales típicos de esa etapa de las mujeres, y en ese caso específico, no es motivo de alarma. Sin embargo, se recomienda que las mujeres embarazadas controlen periódicamente su presión arterial, en las consultas con el obstetra, ya que, en algunos embarazos, puede ser un indicador claro de preclamsia.

Tensión baja cómo subirla

El tratamiento de la tensión baja debe empezar por conseguir que la persona que la padece esté colocada con las piernas en alto y en un lugar fresco. Encontrándose el paciente en esa posición, beber un vaso de zumo de naranja, complementará el tratamiento de emergencia, regulando la presión sanguínea y eliminando los síntomas. Las personas que están sufriendo un episodio repentino de hipotensión deben también evitar la exposición al calor excesivo. Igualmente, no deben pasar largos períodos de tiempo sin comer y siempre deben mantener una hidratación alta.

La baja presión o hipotensión se produce cuando el oxígeno y los nutrientes no están distribuidos de manera satisfactoria en las células del cuerpo, provocando por supuesto la baja de la tensión, y con ella, los mareos, sudoración excesiva, visión anormal, debilidad y finalmente desmayos.

Té de hinojo

Un buen tratamiento natural para la presión baja es beber una preparación con té de hinojo, que es un potente estimulante natural y promueve el aumento de la tensión.

Para esta preparación necesitamos los siguientes ingredientes:

  • una cucharadita de hinojo,
  • una cucharadita de romero,
  • tres dientes de ajo,
  • y una taza de agua de 250 ml.

Ahora debemos seguir las siguientes instrucciones:

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  • Añadimos la cucharada de té de hinojo, el romero y el ajo, a la taza de agua.
  • Lo vertimos en un recipiente y lo ponemos a hervir por un periodo de tiempo de 5 a 10 minutos.
  • Dejamos que los ingredientes actúen durante 10 minutos, colamos y bebemos esta preparación cada día, en la noche, antes de dormir.

Más allá de los medicamentos o remedios caseros, las personas que sufren episodios de hipotensión, deben asumir comportamientos diarios, que implican cambios en su estilo de vida. Veamos algunos:

  • Beber líquidos en abundancia: el agua es ideal.
  • No consumir bebidas alcohólicas y evitar el tabaco.
  • Levantarse de la cama o de una silla muy lentamente.
  • No cruzar las piernas cuando se está sentado.
  • Consumir comidas pequeñas con bajo contenido de carbohidratos.
  • Aumentar la ingesta de sal, de forma controlada por el médico.

Estas precauciones ante la presencia de los síntomas de un episodio, que puede terminar eventualmente con la pérdida del conocimiento, resultan de vital importancia, si se desea prevenir situaciones que pongan en riesgo la integridad del paciente.

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Fuentes de imágenes:

  • http://www.sientetebien.es/
  • http://saludpasion.com/
  • http://www.cuidateplus.com/

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