Este articulo es continuación de: “Una muy rica Tradición, “Los Huevos de Pascua”
Así los niños disfrutaban de los festejos y a su vez se les inculcaba la importancia de prosperidad a través del ritual o la tradición, cuantos más huevos encontraran mayores augurios para la familia iban a recibir durante el año.

Para realizar la recolección los niños utilizaban cestas de mimbres adornadas como su fueran nidos de pájaros y el colorido que se les daba debía ser muy luminoso, por que debía asemejarse a pequeños soles, brindando la idea de la llegada de la primavera y con ella el renacimiento de la vida en todos los ordenes.
Se estima que la tradición más arraigada en la utilización de los huevos para la pascua, tenía su origen en Europa Oriental, precisamente en Ucrania y Polonia, costumbre que recibió el nombre de Pysanky, realmente era todo un arte, el decorado que imprimían en los huevos, representando motivos religiosos complejos, en forma minuciosa y delicada.
Los modelos era verdaderas obras de arte, así como representaban en ellos además motivos específicos de cada comunidad, siendo aun hoy mantenida la tradición de los huevos de pascua decorados.
Los huevos también adoptaron fama en relación a su tamaño, además de su originalidad, como el famoso huevo de oro que regaló Luis XV a Madame Du Barry, y cuenta la historia que un cortesano, al ver semejante obsequio, dijo “Si lo comes pasado por agua, yo guardaré la cáscara“.
En Versalles se pueden apreciar en el museo Lambinet, las verdaderas obras de arte realizadas en los huevos de Pascua, regalados a la tía de Luis XVI, Madame Victoria.
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