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Remedios caseros para elevar las defensas orgánicas

El sistema inmunológico es el que se encarga de la defensa de nuestro organismo ante la intrusión de elementos extraños y de  agentes patógenos, tales como virus, hongos o bacterias, los que pueden ocasionar diferentes enfermedades e infecciones. Por tanto, fortalecer las defensas orgánicas es de vital importancia para mantener el sistema inmunológico en buen estado y que esté en condiciones de hacer frente a una repentina infección o a una aparición de un elemento nocivo. El ejercicio, una dieta sana y una vida saludable contribuyen a que las defensas estén activas y, de este modo, cuando una enfermedad aparece, ésta es más llevadera y la acción de los anticuerpos es más efectiva.

En efecto, el proceso de reuperación ocurrirá con mayor celeridad. Existen, también, tratamientos para elevar las defensas orgánicas, terapias que emplean diversas técnicas y elementos, e incluso remedios caseros que se realizan con plantas, sustituyendo los tratamientos médicos y los medicamentos. En este artículo, te presentaremos algunos trucos y remedios caseros para fortalecer tu sistema inmunológico. Todos estos remedios están realizados con plantas que puedes conseguir en cualquier verdulería, supermercado e incluso en tu propio jardín o huerta.

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Remedios caseros para elevar las defensas orgánicas

La medicina alternativa, con el paso de los años, ha ido evolucionando y presentando diferentes alternativas para aquellos que no se sienten cómodos o discrepan con el uso de medicamentos, bien sea porque temen la aparición de efectos adversos o porque no confían en los efectos y en las propiedades de los fármacos. Existe, entonces, una alternativa conocida como fitoterapia, la que consiste en realizar tratamientos, tanto curativos como preventivos, para diversos males y enfermedades, únicamente utilizando plantas, en sustitución de los medicamentos fabricados en un laboratorio farmacéutico.

Te presentamos, pues, las hierbas más utilizadas como alternativa casera para elevar las defensas. No obstante, lo ideal es que siempre que desees realizar un tratamiento o practicar medicina alternativa, consultes con un profesional de la salud sobre sus efectos y sobre la presencia de algún riesgo o de cualquier clase de contraindicación.

Equinácea

La equinácea es una planta utilizada por las culturas aborígenes nativas de América, que descubrieron sus propiedades para contribuir con la buena salud del sistema inmunológico. Esta planta ayuda a fortalecer y a activar los glóbulos blancos, que son los encargados de atacar y de destruir cualquier elemento invasivo en el organismo. La equinácea la puedes consumir en extractos que se contienen en cápsulas o en infusiones y, también, es útil para combatir infecciones asociadas a heridas, ya que limpia y renueva los tejidos, acelerando los procesos de cicatrización.

Astrágalo

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Es una planta sin tallo, de la familia de las leguminosas, que ha sido empleada como medicina por la cultura china y por las tribus nativas de Mongolia. El astrágalo ayuda a fortalecer las defensas y, también, es excelente para el sistema digestivo y para el metabolismo. Se puede consumir mediante infusiones, hirviendo la raíz y preparando un té. Los suplementos elaborados con base en raíz de astrágalo han demostrado ser efectivos para tratar pacientes con anginas de pecho y con afecciones cardíacas. Una de sus propiedades más sorprendentes es la de actuar como inhibidor de varios virus, entre ellos, los responsables de la poliomielitis y de la hepatitis A, aumentando la respuesta del sistema inmunológico. Actualmente, se ha usado como tratamiento alternativo para pacientes con VIH.

Gingseng

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La raíz de gingseng es considerada milagrosa en el mundo de la medicina alternativa oriental. Fueron los chinos los que comenzaron a popularizar su uso como remedio alternativo y resultó ser un potenciador de las defensas del sistema inmunológico. Se puede consumir de muchas variantes, como tés, bebidas, tinturas y extractos. Su principio activo se encuentra en su raíz, que tiene aspecto bulboso y recuerda la apariencia de una figura humana. Contiene proteínas y aminoácidos esenciales para la vida, vitaminas D y B, taninos que actúan como antioxidantes del sistema circulatorio y minerales como el cobre, el hierro, el magnesio y el aluminio.

El gingseng es un estimulante de la circulación sanguínea. Sus componentes principales, denominados ginsenósidos, actúan como antiestresantes, como tónicos depurativos y como antianémicos. Asimismo, estimula el sistema nervioso central y elimina la sensación de fatiga, mejorando la actividad cerebral. Produce un efecto antagonista de elementos depresivos como el alcohol, los sedantes y los narcóticos opiáceos. Entre sus contraindicaciones se destacan el insomnio y los estados de irratibilidad. No se recomienda que lo uses por un tiempo constante, y siempre bajo la prescripción de un profesional médico.

Té verde

Los beneficios que aporta el té verde han sido descritos desde hace casi mil años, recopilados por años y años de tradición china. En China, era considerada la bebida de la nobleza. Luego de la caída del imperio mongol, el té se extendió a la plebe. El té, más adelante, se extendería a lo largo y a lo ancho del mundo, ya que los marineros llevaban grandes provisiones de té, ya que su alto contenido de vitamina C lo hacía idóneo para combatir el escorbuto. El té verde principalmente se produce en países como China, Japón y Vietnam y consiste en las hojas de té que se recogen, se procesan, se trituran, se prensan y se secan cuando están verdes y frescas.

En 1191, el maestro budista Myoan Eisai, escribió el libro del té. En este libro se mencionan todas las cualidades que tiene esta hierba sobre el organismo, principalmente, en el sistema circulatorio y en el corazón. De este modo, se considera que el té verde ayuda a combatir indigestiones, infecciones y afecciones de la piel. Además, es rico en L-teanina una sustancia que induce a la actividad cognitiva, potenciando la formación de tejido neuronal nuevo, lo que ayuda considerablemente en la mejora de la atención y del aprendizaje. Reduce el estrés, gracias a la presencia de antioxidantes en su composición química. Debido a su acción en el sistema neurológico, es posible que el té contribuya a reducir los riesgos de sufrir enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la esclerosis múltiple. Su efecto antioxidante fortalece las membranas celulares. Además libera al organismo de la propagación de los radicales libres, que son moléculas que se producen durante la respiración celular y pueden tener efectos nocivos sobre el organismo, tales como la aparición de ciertos tipos de cánceres.

Sin embargo, el té también presenta algunas contraindicaciones que tienes que tener en cuenta y deberás consultar con tu médico quien te dirá si conviene o no el consumo de té por tu parte. Contiene cafeína, por lo que genera un efecto estimulante que puede producir insomnio, ansiedad, mareos, gases, irritabilidad y nerviosismo. No obstante, el nivel de cafeína en el té verde es menor que en el de otras variedades de té como el negro. Los taninos presentes en el té verde pueden irritar la mucosa intestinal, si su ingesta es abundante. Si sufres de alguna enfermedad digestiva como úlceras, gastritis o colon irritable o si padeces alguna enfermedad asociada al sistema cardiovascular, es aconsejable que no consumas demasiado té. Tampoco si sufres de anemia, ya que el té disminuye la absorción de hierro; puede tener un efecto tóxico en el hígado, si hay alguna complicación o alguna patología a nivel hepático; y si estás en embarazo o en período de lactancia, es aconsejable que consultes con tu médico sobre los efectos que pueda tener en tu organismo el consumo de té verde.

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Fuente de imágenes:

  • http://www.plantasmedicinales10.com/
  • http://evolucionplena.com/
  • http://cocinillas.elespanol.com/