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Si se come bien, se entiende bien

Así de simple, la relación entre una correcta alimentación y la capacidad de nuestro cerebro para procesar la información, como para cumplir con todas sus funciones, esta íntimamente relacionado a una alimentación equilibrada y variada.

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Por este motivo si deseamos estar despiertos o receptivos a nivel mental, debemos prestar mucha atención a nuestra dieta, la cual a través de la variedad y la calidad, debe cumplir con todos los requerimientos que nuestro cerebro necesite.

Bien sabido es que nuestro prodigioso cerebro necesita de la glucosa (forma de azúcar que conforma nuestro sistema, para producir energía), y por supuesto del oxigeno, que también representa energía, por lo tanto la alimentación de nuestro cerebro, se basa en la energía que los alimentos le proveen, donde vitaminas y minerales cumplen un rol fundamental por supuesto, en otra medida.

Dentro de los minerales más importantes se destacan el hierro, zinc, fósforo, calcio, etc, así como las vitaminas del grupo B, consideradas las vitaminas del sistema nervioso, ya que favorecen la fluidez de la conectividad, así como su delación directa con los procesos energéticos de la oxigenación celular, dentro las cuales la B9 o acido fólico, cumple un rol fundamental a nivel neuronal.

Dentro de los aminoácidos se destaca particularmente el triptófano, indispensable como alimento de los neurotransmisores, las neuronas, el que podemos encontrar naturalmente en los productos lácteos, paltas, bananas, frutos secos, legumbres, pescado, etc.

Los ácidos grasos esenciales, como los Omega, 3, 6 y 9, que son fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Además para evitar las migrañas o perdida de concentración, se debe tener muy presente la correcta hidratación, ya que nuestro cerebro esta compuesto por más de un 80% de agua, por ello falla en el cumplimiento de sus funciones, si se encuentra deshidratado.

Image: flickr

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