Escrito por Tendenzias

La escarlatina y sus síntomas, contagios y tratamientos

La escalartina o la fiebre escarlata es una de las enfermedades que más afectan a nuestros más pequeños en la sociedad actual. Si quieres conocer todo sobre la escarlatina y sus síntomas, contagios y tratamientos, no te pierdas nuestra entrada en Viviendo Sanos, porque abordaremos los síntomas de la escarlatina, el contagio de la escarlatina y los diferentes tratamientos para la escarlatina. Con todos nuestros consejos y recomendaciones, sabrás cuándo te encuentras ante un caso de fiebre escarlata y debes acudir al médico lo antes posible para que lleve a cabo el tratamiento más personalizado posible.

Qué es la escarlatina

El streptococcus pyogenes es el principal causante de esta enfermedad infecciosa conocida como escarlatina o fiebre escarlata. La incubación de esta enfermedad aborda un periodo entre 2 y 4 días. Aunque esta enfermedad infecciosa sea bastante común, cada vez hay menos casos de escarlatinas graves. Por lo general, la escarlatina se presenta de manera muy leve que incluso suele confundirse con amigdalitis. Tanto es así que hasta que el niño no termina esta enfermedad, no nos percatamos de la enfermedad que ha padecido, solo nos damos cuenta cuando notamos descamación en la piel. Por tanto, no hay que preocuparse en exceso puesto que esta enfermedad en su acción leve puede ser parecida a la varicela.

Que es la escarlatina streptococcus

Síntomas de la escarlatina

Los síntomas de la escarlatina van desarrollándose en distintas etapas que se muestran en distintos días y de diferentes formas.

Los primeros dos días se produce un pico muy alto de elevadas fiebres por encima de los 38 grados centígrados, dolores de cabeza, garganta, amígdalas, vómitos e incluso temblores. Asimismo, notamos cómo los ganglios del cuello se inflaman y se nos quitan las ganas de comer. En estas primeras 48 horas, aparecen en la piel unas erupciones rojizas, llamados exantema, en especial en la parte de las ingles, axilas y cuello, que se van extendiendo paulatinamente por todo el cuerpo.

Sintomas de la escarlatina fiebre alta

Entre el tercer y el quinto día, aparecen unos puntos rojos con algo de relieve en la piel. Este enrojecimiento se extiende por las zonas más sensibles, como axilas, codos e ingles. Asimismo, las papilas gustativas de la lengua empiezan a tener más tamaño y adquieren la forma de una frambuesa, tal y como lo denominan los médicos. La zona de alrededor de la boca no se ve afectada en ningún momento. Cabe destacar que a los cuatro días, empieza a descamarse la piel.

Sintomas de la escarlatina exantema

Al cabo de una semana, el nivel de fiebre se reduce y comenzamos a tener mejores sensaciones. En caso de que vuelvan a presentarse temperaturas muy altas, esto quiere decir que se ha producido alguna complicación. Por tanto, habría que acudir al médico para que nos informe de la situación de la escarlatina.

Sintomas de la escarlatina desescamacion de la piel

Durante los próximos días y al cabo de un tiempo, vemos cómo la piel se descama de las partes del cuerpo, comenzando en primer lugar por la parte facial y después por el resto del cuerpo, hasta terminar en las palmas de las manos y en los pies.

Es muy importante que, aunque los exantemas nos produzcan picazón, evitemos cualquier tipo de contacto o de rascarnos.

Contagio de la escarlatina

El contagio de la escarlatina se manifiesta principalmente en los niños de más de dos años, sobre todo, durante el curso escolar. La bacteria de la escarlatina se transmite por contacto directo, ya sea con un tosido, estornudo o incluso hablando. La vía respiratoria es la forma más habitual por la que se contagia la escarlatina en niños de entre 2 y 10 años, pero no suele contagiarse en adultos. También es bastante frecuente que el contagio se produzca al compartir objetos que haya usado el niño, como un bolígrafo o un juguete. El periodo más habitual en el que aparece esta enfermedad infecciosa es en otoño, invierno y primavera.

La escarlatina puede presenciarse en un primer momento como una faringitis estretocócica o por una herida infectada. En caso de que se haya producido por una herida, no aparecerá ningún dolor de garganta en el niño afectado.

Contagio de la escarlatina faringitis estretococica

Pueden darse varios casos de escarlatina en la vida de un individuo por la manera en la que su cuerpo forma los anticuerpos e incluso existen personas que son inmunes a esta bacteria, aunque estén expuestos a un caso de fiebre escarlata.

Tratamientos para la escarlatina

Un especialista médico puede recomendarnos y recetarnos diversos tratamientos para la escarlatina. Para vuestra información, toda enfermedad infecciosa que se haya producido por un estreptococo debe tratarse con antibióticos. La primera opción para combatir contra la escarlatina es la penicilina por vía oral o la amoxicilina en comprimidos. En caso de que tengas alguna alergia a la penicilina, existen otros tratamientos basados en eritromicina o azitromicina que tienen una duración inferior a 10 días que también acaban con esta enfermedad infecciosa. Pese a estas indicaciones, lo mejor y lo apropiado es acudir a nuestro médico de cabecera, que vea todos los síntomas que presenciamos y nos recete el medicamento más adecuado para acabar con este problema.

Tratamientos para la escarlatina antibioticos

Además, un tratamiento muy sencillo y natural para acabar con la escarlatina es beber mucha agua, zumos de naranja, pomelo o limón naturales.

Tratamientos para la escarlatina beber agua y zumos

También cabe destacar en estos casos que, aunque parezca la vacunación como una solución para eliminar esta enfermedad, no es útil debido a que la escarlatina se produce por una bacteria, por lo que la vacunación no tendrá ningún efecto.

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¿Pueden producirse complicaciones con la escarlatina? Como todas las enfermedades, hay que tener mucho cuidado y estar muy atento a los síntomas que vayamos detectando, puesto que un mal tratamiento de la escarlatina puede producirnos otitis, abscesos faríngeos o incluso fiebre reumática. Por tanto, nada más notar los síntomas de los primeros días de la escarlatina, es mejor acudir a nuestro especialista para que vea la evolución de la fiebre escarlata.

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