Durante los meses más fríos del año, nuestros pies están permanentemente protegidos con medias, calcetines y zapatos cerrados (aunque a veces pueden sufrir de sabañones). Al llegar el buen tiempo, nos liberamos de toda esa protección y cambiamos nuestro calzado por otro más fresco y abierto, como las sandalias, que dejan nuestros pies al descubierto. ...
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