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Problemas de salud | El exceso de alegría

La sabiduría popular atribuye a los estados de bienestar psíquicos una decantación física favorable y, a los estados depresivos, la posibilidad de desarrollar enfermedades físicas. Se dice que la enfermedad es un grito del alma que se manifiesta en nuestro cuerpo y nadie en el ámbito científico cuestiona que una vida emocional insatisfactoria aumenta las posibilidades de padecer trastornos físicos.

Ahora bien, un fenómeno del que se sabe muy poco es el de la posibilidad de desarrollar trastornos físicos debido a un exceso de alegría. Parece extraño por la idea que tenemos preconcebida, pero hay nuevos estudios en el campo de la ciencia que sugieren que podría darse esta situación en algún caso.

Por otra parte, más allá de las cuestiones que se decanten a un nivel físico, un exceso de alegría también puede favorecer tomar una serie de decisiones o actitudes que no siempre son positivas para nosotros y eso, indirectamente, nos puede afectar. De ahí que dediquemos este post a hablar sobre problemas de salud: el exceso de alegría.

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El exceso de alegría puede ser un problema para la salud

Las emociones de alegría están íntimamente relacionadas con el ritmo cardíaco y provocan una alteración del mismo, normalmente aumentando el número de pulsaciones y, consecuentemente, la tensión arterial. Por regla general, esto no es problemático. Pero sí es cierto que hay casos de personas muy sensibles a nivel orgánico en los que este cambio de frecuencia puede ser perjudicial para la salud.

Si muchos infartos se dan después de disgustos que conllevan el aumento del ritmo cardíaco, también una emoción de alegría como el reencuentro con un ser querido después de muchos años puede provocar un infarto. Cuando no estamos habituados a algo, la reacción del organismo tiende a ser extrema, aunque la buena noticia es que, a medida que nos acostumbramos, el cuerpo también se equilibra y ante el mismo estímulo, la reacción es menor.

La universidad de Yale hizo un estudio que indicaba que aquella persona que se siente feliz y satisfecha tiene más posibilidades de tener menos ingresos y es más proclive a dejar los estudios que las que en ese momento se sienten más tristes. Eso se debe a que las emociones son recursos adaptativos y, si superamos los reveses emocionales, nos hacemos más fuertes; en cambio, el que se siente conforme con su vida corre el riesgo de “estancarse”, y eso en un mundo cada vez más competitivo resulta una pega más que un beneficio.

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Por qué el exceso de salud nos provoca problemas de salud

Hay que aclarar que lo más común no es que por situaciones alegres tengamos problemas de salud, puesto que la liberación de endorfinas es positiva porque tiene el efecto de hacer que nos sintamos bien y más tranquilos. Lo habitual en la vida es estar en un estado basal, más positivo o negativo según la persona, y que haya picos emocionales hacia arriba y hacia abajo de duración variable pero, en todo caso, corta. Pero sí es importante diferenciar entre lo que son actitudes vitales generales de las alteraciones emocionales, que son puntuales.

Ahora bien, sí se han dado algunos casos en los que una segregación excesiva de adrenalina puede resultar perjudicial y generar desequilibrios fisiológicos, lo cual se daría en personas especialmente sensibles a estos procesos.  De todas formas, hay que señalar que es muy raro y el porcentaje de personas que padecen trastornos coronarios posteriores a una situación de alegría es inferior al 5% del total.

A un nivel psicológico, un exceso de emociones positivas puede llevar a la persona a tomar decisiones más temerarias y ser más proclive que la media al consumo de alcohol, estupefacientes y al juego. Si bien es cierto que en la niñez y la adolescencia estas son actitudes habituales, cuando somos adultos eso nos puede llevar, si abusamos de ello, a tener problemas de salud y a experimentar más situaciones de tipo traumático que la media.

Por tanto, el exceso de alegría puede afectar de forma negativa a nuestra salud en dos vertientes: una más directa, como desencadenante de trastornos físicos, y otra indirecta, como catalizador de toma de decisiones perjudiciales.

Explicación médica a los problemas de salud por exceso de alegría

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El “síndrome del corazón feliz” se refiere a la aparición de síntomas de dolor en el pecho y dificultad para respirar posteriores a una situación de plenitud emocional. La Sociedad Europea de Cardiología hizo un estudio sobre 485 pacientes que padecieron el llamado síndrome Takotsubo (dificultades para respirar y opresión en el pecho) que desvinculó que los síntomas tuvieran que estar necesariamente asociados a situaciones emocionales negativas y, de hecho, en algunos casos se daban después de una experiencia valorada como positiva (por ejemplo, después de reír).

Una explicación posible se puede encontrar a partir del proceso fisiológico, pues la liberación de adrenalina que se da en algunas situaciones de alegría supone, en un primer momento, un estado de euforia transitoria seguido de una relajación. Esto sucede porque esta sustancia se activa ante situaciones que el organismo percibe como peligrosas y genera aumento del ritmo cardíaco, hiperventilación, dilatación de las pupilas, detiene el ritmo intestinal y saca las reservas de glucosa. Todo ello hace que nuestro organismo varíe y esté alerta. Si se da el caso de una liberación excesiva, podría llegar afectarnos a un nivel físico, no solo cardiovascular, sino también en lo referente a nuestro peso, sistema nervioso e inmunológico, ya que al cuerpo no le gustan los cambios repentinos.

Al final, y a pesar de esto, la conclusión es que, como decía Epicuro, el estado vital ideal es la “ataraxia” que nos permite experimentar el placer de forma moderada y saludable. Cuando somos conscientes de que hay placeres que son totalmente prescindibles pero que hemos hecho de ellos una necesidad, nos liberamos, damos importancia a aquello que realmente lo tiene y, en definitiva, somos más felices. Y si interiorizamos que ser feliz no significa estar alegre todo el tiempo, nuestro organismo nos lo agradecerá.

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