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Epa | Antiinflamatorio sin efectos secundarios

Muchas veces obviamos las capacidades positivas que tienen para nuestra salud determinados elementos que asociamos comúnmente a cualidades negativas o al sobrepeso, como los ácidos grasos. En este artículo vamos a poner el ejemplo de que, en algunos casos, un consumo moderado de la Epa, un antiinflamatorio sin efectos secundarios, es muy beneficioso para nuestro organismo.

Qué es el EPA

El EPA, cuyo nombre científico es ácido eicosapentaenoico, es un ácido poliinsaturado que pertenece a la familia de loso, concretamente un omega 3. Hay que señalar, no obstante, que és un ácido graso esencial porque el cuerpo puede sintetizarlo a partir del ácido linolénico, base para los diferentes omega 3.

A la hora de diferenciar, hay que destacar que existen los ácidos grasos saturados y los no saturados (monoinsaturados y poliinsaturados); los segundos son la tipología a la que pertenecen éstos. Por regla general, los ácidos grasos no saturados tienen efectos beneficiosos para el cuerpo, reduciendo las proporciones de colesterol, las posibilidades de contraer enfermedades cardiovasculares, mejora la salud cerebral y, además, es beneficioso para tratar los estados depresivos.

Eso sí, es importante diferencias los diferentes tipos de ácidos grasos poliinsaturados omega. Los omega 3, omega 6 y omega 9 poseen propiedades específicas. De hecho, aunque los ácidos omega 6 cumplen una función importante, en las sociedades desarrolladas hay un desequilibrio entre el consumo de éstos y los omega 3, puesto que hay una proporción mucho mayor de los primeros.

El EPA se puede encontrar en los siguientes alimentos: pescados azules preferentemente de agua fría (salmón, anchos, róbalo, pargo rojo, jurel, caballa, sardinas…), algunos frutos secos (como las nueces), algas y algunos vegetales, lácteos, galletas, soja, huevos y el aceite de oliva, entre otros. Se encuentra en abundancia en la leche materna y constituye un nutriente de gran importancia para los más pequeños.

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Propiedades y beneficios del EPA

El EPA es un ácido graso que, además de los beneficios que tienen en general los ácidos grasos no saturados, estimula nuestro sistema inmunológico, reduce los niveles de triglicéridos, disminuye las taquicardias e hipertensión, tiene un efecto vasodilatador y tiene una aportación especial, que es su acción antiinflamatoria. El EPA reduce los niveles de triglicéridos y, con ello, regula el colesterol.

Los beneficios del EPA como antiinflamatorio deben explicarse bien para no generar confusión. Este ácido forma parte de la familia de los omega 3, que tienen una reacción proinflamatoria en principio pero que, al ser pequeña, acaba actuando como regulador y antiinflamatorio porque estimulan al cuerpo para que cree esos agentes, con un efecto similar al que se genera en las vacunas. En este sentido, hay una diferencia con los ácidos grasos omega 6, que sí tienen un efecto altamente inflamatorio, sobre todo, en las proporciones que se ingieren en la actualidad.

Hay que entender, sin embargo, que cuando nos referimos a ingredientes naturales, el proceso de absorción por el organismo es más lento que con los componentes químicos y, por lo tanto, los efectos benéficos para nuestro cuerpo tardarán un poco en hacerse notar, como mínimo un par de semanas. Además de la ingesta a través de los alimentos, existen suplementos nutricionales en forma de cápsulas que permiten tomar las dosis indicadas de forma directa. Este consumo puede servir para ir reduciendo, bajo supervisión médica, la ingesta de antiinflamatorios convencionales.

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El efecto antiinflamatorio del EPA puede ayudar en el tratamiento, alivio y prevención de las siguientes patologías o trastornos:

  • Enfermedades cutáneas como la psoriasis, la dermatitis o los eczemas. Protege de posibles quemaduras a través de la exposición al sol y tiene un efecto hidratante sobre la piel.
  • Enfermedades intestinales como pueden ser la colitis, enfermedades en general del colon o Crohn. En las dolencias crónicas alivia los síntomas.
  • Trastornos nerviosos como la depresión, esquizofrenia, bipolaridad, dolores de cabeza, alzhéimer (y demencias en general) o déficit de atención. En las sociedades con un consumo óptimo de EPA, hay una menor proporción de enfermedades mentales, lo que provoca que desde las instituciones públicas se empiece a fomentar su consumo.
  • Dolencias óseas como la artritis. Un beneficio contrastado es que la ingesta de EPA ayuda a aumentar la masa ósea y, por lo tanto, previene las enfermedades derivadas de esa pérdida que se acelera a partir de los cuarenta años.
  • Enfermedades coronarias y reducción del riesgo de infartos. Se han realizado estudios que demuestran que las poblaciones de algunos pueblos asiáticos que ingieren una mayor proporción de pescado azul tienen menos infartos. También se ha probado que frena el desarrollo de la arteroesclerosis.
  • Enfermedades oculares como el glaucoma o las sequedades.
  • Ayuda a prevenir la obesidad, puesto que ésta se produce por una inflamación que provoca un exceso de secreción de tejido adiposo.
  • Podría tener un efecto de prevención contra enfermedades de tipo respiratorio, como el asma.

También hay estudios que sugieren que tendría prevenir el desarrollo de tumores. Si no hay circunstancias especiales, la cantidad recomendable de ingestión de productos alimenticios con EPA sería un mínimo de tres o cuatro veces a la semana, para poder incorporar a nuestro cuerpo los beneficios que aporta este componente.

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Contraindicaciones del EPA

Aunque los posibles efectos adversos del EPA son escasos, sí hay que indicar que, en personas sensibles y si la ingesta es muy elevada, se podrían dar casos de molestias gastrointestinales y, excepcionalmente, de cefalea. Tampoco es aconsejable un régimen rico en omega 3 si se padece poliartritis reumatoide.

También hay que señalar que puede provocar interferencias con otros tratamientos, en particular en aquellos casos que se estén tomando anticoagulantes. Siempre en cantidades excesivas, se podría llegar a potenciar el efecto del tratamiento y resultar perjudicial.

Como medida de precaución genérica, es aconsejable consultar con el médico para curarnos en salud si se está tomando algún tipo de medicación o si se padecen enfermedades crónicas. Como indicación general, y teniendo en cuenta que cada organismo reacciona de forma diferente, lo adecuado es tomar una dieta equilibrada con todo tipo de nutrientes.

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