Escrito por Tendenzias

Aguas termales | Beneficios y tratamientos

El agua es dador de vida, y cuando se investigan formas de vida presentes o pasadas en otros planetas el primer criterio, más allá de la proximidad a estrellas que proporcionen luz, es la existencia o no de agua.

En este artículo vamos a hablar de las aguas termales, sus diferentes tipos y de los beneficios que se pueden obtener con tratamientos basados en su uso.

Las aguas termales

Se conocen como aguas termales aquellas que salen de la tierra a una temperatura de más de 5º C y que tienen temperaturas más altas en el subsuelo del que proceden. El agua termal, básicamente, constituye una mezcla entre filtraciones anteriores que han contactado con el espacio magmático del subsuelo y que se han mineralizado. Una vez que el agua vuelve a emerger a la superficie, lo hace con una composición más rica y una mayor temperatura.

Dentro de las aguas termales existen varias categorías dependiendo de la temperatura a la que emergen: hipotermales (más de 45º C), mesotermales (de 30 a 45º C), hipotermales (entre 20 y 30º C) y frías (menos de 20º C).

Las propiedades de este tipo de aguas son valoradas desde la época romana. No en vano los baños públicos de las ciudades el caldarium, o sala caliente, eran uno de los lugares principales. Más adelante, se han construido balnearios para que las clases pudientes en un principio, y ahora a un nivel más popular, puedan beneficiarse de todo lo que aportan de bueno a nuestra salud.

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Beneficios de las aguas termales

La alta temperatura de estas aguas hace que se liberen de bacterias y agentes contaminantes, que encuentran un medio de supervivencia más hostil y, por lo tanto, no se reproducen. Además, la abundante ionización negativa que contienen resulta positiva para nuestro organismo. El aporte mineral suplementario que reciben las aguas termales las hace beneficiosas para el tratamiento de varias dolencias.

Aunque la composición exacta dependerá de la zona porque está íntimamente ligada al tipo de suelo, sí podemos indicar los siguientes beneficios para la salud según el elemento predominante:

  • Las aguas ricas en cloruro: las propiedades más importantes están en su función antiséptica, regular el tránsito intestinal, tratar enfermedades de la dermis y eliminar las impurezas que se generan en la misma (espinillas, granos…).
  • Las aguas ricas en magnesio: tienen una función diurética y que estimula los procesos de los aparatos excretores y también para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Las aguas con flúor: tienen propiedades muy beneficiosas para las enfermedades óseas, tanto para el tratamiento como la prevención.
  • En el caso de aguas ricas en hierro, tendrán un papel importante en dietas de adelgazamiento, ayudan a vigorizar el cuerpo en casos de convalecencia, aportan minerales en casos de falta y, además, regeneran la dermis.
  • Las aguas ricas en calcio: están indicadas para recuperar el nivel de densidad y masa ósea.
  • Las aguas con sulfatos: contribuyen a estimular el ritmo de nuestro metabolismo, entre otras cosas.
  • Las aguas carbogaseosas: son aquellas que conocemos popularmente como “agua con gas” y que se consumen en bares y restaurantes. Tienen propiedades vasodilatadoras.
  • Las aguas con cobre: tienen propiedades antiinflamatorias.
  • El agua con zinc: sirve para tratar problemas de exceso de grasa cutánea y de células muertas en el cabello.
  • Las aguas sulfurosas: contienen azufre y están indicadas para reforzar el sistema inmunológico y para tratar dolencias respiratorias crónicas, reumáticas, óseas y de la dermis. Aunque desprenden un olor muy desagradable poseen, probablemente, el componente más activo y valorado que hay de todos los que acabamos de comentar.
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Tratamientos con aguas termales

Los tratamientos con aguas termales están validados por la OMS desde 1986 y tienen, por tanto, validez médica. Aunque podemos ir libremente a cualquier balneario, siempre es preferible que nos dejemos aconsejar por a un especialista cuál es el tratamiento que más se ajusta a lo que necesitamos y la duración del mismo, puesto que, bien enfocado, puede ser un tratamiento complementario a la medicación que se esté tomando.

Dependiendo del caso, se realizará el tratamiento con un solo tipo de agua y a una temperatura constante. Sin embargo, lo más habitual en los locales especializados es que se combinen varios tipos de baños a temperaturas diferentes para estimular determinadas funciones vitales. Por otra parte, complementando el tratamiento con agua se suelen administrar baños con barros y masajes, según la preferencia del cliente. Hoy día, se mezclan los tratamientos para salud con, en algunos casos, servicios más relacionados con la belleza, siendo difícil a veces trazar la frontera de forma nítida.

En la mayoría de los casos, las estancias en balnearios no superan la semana cuando lo indicado para que las aguas hagan efecto en nuestro organismo es un periodo mínimo de quince días y lo más indicado es hacerlo durante tres o cuatro semanas diariamente. Curiosamente, cuando el turismo termal se empieza a extender entre las clases altas durante el siglo XIX  y principios del XX sí había esa conciencia de la necesidad de pasar temporadas más o menos largas para sanar los males que les aquejaban y la estancia en un balneario se programaba con esa idea.

Aunque cada cuerpo es diferente, sí es importante que tengamos esta referencia de que, aunque ayudan, las aguas termales tienen más efecto si se utilizan de forma prolongada en el tiempo. Ahora vamos a describir algunos de los tratamientos más comunes que se llevan a cabo:

Aguas-termales-Beneficios-tratamientosEl uso de aguas termales está indicado para un gran número de dolencias, aunque hay algunas para las que se aconseja especialmente, como las siguientes:

  • Enfermedades infecciosas. Ayuda a curar heridas y limpiarlas.
  • Enfermedades del aparato respiratorio como la bronquitis, asma, pneumonía…
  • Enfermedades de tipo cardiovascular como puede ser la hipertensión, vasculopatías o arteroesclerosis.
  • Enfermedades reumáticas, como pueden ser la artritis o la artrosis.
  • Al parecer, ayuda a paliar los síntomas en las personas que padecen fibromialgia y otras enfermedades de carácter degenerativo, retrasando sus efectos.
  • Ayuda a mitigar el estrés y las enfermedades de tipo nervioso, puesto que las aguas termales tienen un efecto sedante y favorecen la liberación de endorfinas.
  • Es aconsejable para combatir el lumbago y enfermedades de la columna vertebral.
  • Enfermedades de manifestación cutánea como pueden ser los eczemas, hongos, acné o psoriasis. También tiene propiedades para retrasar el envejecimiento de la piel.

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Fuentes de imágenes:

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