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Cómo destapar los oídos sin hacernos daño

Nos guste o no, los pabellones auditivos tienden a obstruirse. Por tal motivo, no está de más saber cómo destapar los oídos sin hacernos daño. Al final, es una zona muy sensible y si no la tratamos con cuidado, podemos causar heridas con suma facilidad. Para evitarlo, te vamos a enseñar cómo destapar los oídos sin hacernos daño.

Por qué se taponan los oídos

Lo primero es saber por qué se taponan los oídos. Y en este caso, son varias las razones, aunque la más habitual viene dada por las infecciones respiratorias. Hablamos de enfermedades como un resfriado, una gripe o una sinusitis, que afectan al tracto respiratorio superior.

Y es que los conductos que conectan las fosas nasales con el oído interno se saturan de mucosidades, lo que deriva en que los oídos se obstruyan.

Otra de las causas habituales de por qué se taponan los oídos es la amontonamiento de cera. Llega un momento en que los tapones se endurecen y cogen un tamaño tan relevante, que sólo pueden ser sacados con herramientas específicas. En tal caso, debe ser el otorrinolaringólogo quien proceda a la extracción.

Una de las formas más sencillas de taponarnos los oídos es con agua. Por tal motivo, no son pocas las personas que usan tapones cuando van a la piscina o, sencillamente, cuando se duchan. De no hacerlo, el canal interno del oído se llena de agua y puede generar un problema serio, acompañado de dolor.

Por último, un motivo por el que se taponan los oídos es el cambio brusco de la altura habitual. Tanto por arriba como por abajo, subir o descender muchos metros en poco tiempo, puede hacer que los oídos se taponen. Pasa mucho en los viajes, cuando estamos coronando un puerto o, al contrario, descendiendo de él y notamos la presión en los mismos.

Cómo destapar los oídos sin hacernos daño

Así las cosas, te vamos a mostrar cómo destapar los oídos sin hacernos daño en los supuestos antes presentados.

Cera

Para empezar, con la acumulación de cera. En este caso, debemos anticiparnos a la formación del tapón, porque si lo hace, deberemos acudir al especialista. Si lo atajamos antes, podemos sacarlo con una solución de alcohol y vinagre a partes iguales.

Con la cabeza de lado, echaremos cinco gotas en la oreja, y mantendremos la cabeza ladeada cinco minutos. Antes de volver a la posición original, pondremos un algodón en la oreja para que no gotee y coger la cera que saldrá con el líquido.

Otra alternativa, algo menos olorosa, consiste en combinar aceite de oliva y agua templada. Hacemos la misma operación y esperamos otra vez cinco minutos. Ponemos un algodón y usamos agua tibia para aclarar los restos que queden. Lo que debemos evitar en todo momento son los famosos bastoncillos, que lo único que hacen es favorecer la creación de tapones al acumular la cera.

Infección

En el caso de las infecciones, ya sea una gripe o una sinusitis, lo más aconsejable para destapar los oídos sin hacernos daño es hacer un baño de vapor. Una solución que no sólo servirá para desatrancar los oídos, sino también la nariz. Habitualmente, basta con poner a hervir agua y el mismo vapor que genere, nos ayudará a mejorar.

Ahora, hay quien prefiere añadir algo de fragancia al baño de vapor. En tal caso, lo más aconsejable es añadir unas gotas de esencia de eucalipto, bicarbonato o sal gorda. Cuando lo hagas, ponte una toalla sobre la cabeza, haciendo de tienda de campaña con la cacerola. Mantente bajo la toalla durante cinco minutos. Cuando termines, retira los restos de cera de las orejas con un algodón.

Otra alternativa, utilizada desde hace décadas, es la de echar dos gotas de agua oxigenada en el oído. Túmbate antes de echarlas y ten paciencia porque puede tardar hasta 10 minutos en hacer efecto. Cuando lo haga, no sólo te desatascará el oído, sino que te aliviará el dolor, caso de tenerlo.

Altura

Si el taponamiento viene dado por un cambio brusco de altura, lo normal es que no tengamos demasiados elementos para destapar los oídos sin hacernos daño. Y es que lo normal es ir en coche o en avión cuando esto pasa. Por tal motivo, hay que recurrir a métodos sencillos.

En este caso, podemos masticar un chicle, un caramelo o, simplemente, tragar saliva para aliviar el taponamiento de los oídos. Si puede ser, que el trago de saliva tenga la mayor cantidad de ésta posible. Será mucho más efectivo.

Otra alternativa pasa por abrir la boca como si estuviéramos bostezando. Con cuidado de no desencajarnos la mandíbula, que pasa muchas veces, el aire que entre por la boca, ayudará a que la presión vuelva a sus niveles normales y contenga la situación de los oídos.

La última alternativa pasa por taparnos la nariz y cerrar la boca, mientras intentamos expulsar aire por la boca. En tal caso, el aire buscará por donde salir, y el punto más cercano son los oídos. Eso sí, ten cuidado, si soplas de forma brusca puedes hacerte daño en el oído interno.

Sequedad ambiental

Parece una nimiedad, pero un ambiente seco puede ser fatal para nuestros oídos. No obstante, es algo sencillo de solucionar. Basta con poner un humidificador para aportar humedad al espacio. En cuanto el ambiente cambie, los mocos que taponan los oídos perderán dureza y saldrán, tanto por la oreja, como por la nariz.

Si no queremos gastar dinero en un humidificador, podemos optar por la opción casera. En este caso, cogemos una botella de agua y la rellenamos con agua caliente. En este caso, también vale una bolsa de agua caliente o un peluche de semillas que se calienta en el microondas. Lo que te resulte más cómodo porque la idea es que te acuestes sobre ella, aunque sean cinco minutos. Al calentarse la cera, comenzará a derretirse y a caer desde el oído al suelo.

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