Escrito por Tendenzias

Diferencias entre Virus y Bacterias

Justo en esta época del año en la que el frío aprieta y nos empuja a contraer resfriados inesperados o gripes que nos dejan tirados en la cama, es cuando más deberíamos saber en qué consisten dos de las principales amenazas para el organismo humano: los virus y las bacterias. Sí, nos referimos a esos seres vivos que solo son visibles a golpe de microscopio pero que viven en cada rincón en el que nos encontramos y que tanta influencia pueden llegar a ejercer en nuestras vidas.

Pero, ¿sabes exactamente qué es cada termino, qué comporta y provoca a nuestro cuerpo y, sobre todo, cuáles son las principales diferencias existentes entre un virus y una bacteria? Conocer a fondo estos microorganismos será imprescindible para entender cómo y por qué atacan nuestros organismos. Así pues, vamos a introducirnos a fondo en el fascinante mundo de los virus y las bacterias. ¿Te vienes con nosotros?

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Qué son los virus y las bacterias

Los virus y las bacterias que nos rodean son microorganismos que tienen diversas funciones en sus respectivos ciclos de vida y pueden llegar a afectar al ser humano de maneras bien distintas.

En primer lugar, las bacterias son microorganismos unicelulares que no necesitan de otros seres vivos para poder reproducirse y mantener un desarrollo normal. Por norma general, son microorganismos menos peligrosos que los virus, porque provocan menos enfermedades que estos últimos. Además, nuestro organismo necesita de un buen número de bacterias para sobrevivir al día a día. Por ejemplo, estas son las bacterias más famosas con las que estamos llamados y obligados convivir:

  • La famosa flora intestinal que ayuda a regular el procesado de nutrientes de los alimentos. Sin esta colonia bacterial que convive nuestras entrañas los problemas de malnutrición y otros relacionados con el sistema inmunológico serían muy graves. De hecho, existe una gran industria comercial detrás del fortalecimiento de las bacterias intestinales que se agrupa bajo el nombre de probióticos. Se trata de productos de parafarmacia tales como cápsulas y pastillas que en teoría aportan millones de bacterias beneficiosas para nuestro organismo. Otro ejemplo de cómo la industria intenta aprovecharse de este fenómeno estaría en la explotación del conocido grupo de bacterias de lactobacilos.
  • Bacterias presentes en alimentos como yogures o quesos que a la postre serán altamente beneficiosos para nuestra salud.

Por otro lado, los virus son también microorganismos pero repletos de los denominados ácidos nucleicos y otras proteínas. Con tal de poder subsistir, los virus necesitan de otro ser vivo. Es decir, para poder reproducirse, deberán alimentarse y fagocitar a otras células, denominadas ‘células huésped’.

Por consiguiente, nos encontramos ante el principal problema y riesgo de los virus para el ser humano. El caso más extremo sería virus de la inmunodeficiencia (VIH) o el también tristemente famoso virus del Ebola que se contagió a un ritmo frenético por gran parte del continente africano.

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Diferencias entre virus y bacterias

Empecemos por aquellas pocas cosas que tienen en común el virus y la bacteria. Básicamente, ambos organismos tienen un tamaño microscópico invisible a ojos del ser humano, son capaces de reproducirse a una alta velocidad en prácticamente cualquier ambiente y, sobre todo, pueden causarnos enfermedades que van desde un simple catarro hasta una enfermedad tan grave y crónica como el SIDA. Por último, destacar que ambos seres vivos vivían mucho antes de que especies con mayor inteligencia empezarán a aparecer en la faz de la tierra.

Hasta aquí las semejanzas. Ahora, es momento de analizar las principales diferencias entre virus y bacterias:

Su tamaño

Pese a que hemos comentado que ambos son organismos microscópicos, también es cierto que su tamaño varía, siendo las bacterias mucho más grandes que los virus. Estas últimas pueden llegar a verse con un microscopio óptico, mientras que los virus sólo pueden ser detectados vía microscópicos electrónicos de mayor precisión.

Capacidad de reproducción

Si en algo nos parecemos a las bacterias es en que nuestra reproducción se cimenta en la división celular y además ambos poseemos nuestro propio metabolismo. Esto es debido a la ‘magia’ de sus órganos, conocidos como citoplasma y ribosomas. No obstante, los componentes que los virus no poseen esto y, por tanto, no pueden multiplicarse por sí solos. Es por ello que los virus atacan a otras células, introduciendo así su propia información genética que edita la información de estas. Para entenderlo mejor, nos ayudaría saber que los virus informáticos se inspiran de este mecanismo celular: un archivo infectado que ejecutamos en nuestro ordenador cambiara el código de ciertos archivos y además será reproducido en otros ordenadores vía Internet.

Enfermedades que provocan

Las bacterias que pueden llegar a enfermarnos lo hacen a través de los metabolitos que provienen de su metabolismo y que en ciertos casos puede llegar a ser tóxico para nuestro cuerpo. Por otro lado, los virus son capaces de destruir células de nuestro organismo en el momento que empiezan a reproducirse. Es en ese preciso instante cuando nuestras células inmunitarias deberán eliminar aquellas que han sido infectadas por un determinado virus.

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Tratamiento

Sí hemos sido infectados por un virus o una bacteria, las maneras de plantarles cara también serán muy diferentes. En el caso de las bacterias podremos llegar a destruirlas con los antibióticos ya que son capaces de atacar ciertas estructuras de las bacterias que les llevarán a su muerte. Aunque también es cierto que debemos ir con cuidado en la aplicación de antibióticos debido a que las bacterias pueden llegar a adaptarse a las condiciones ambientales, provocando así la tan temida resistencia.

Para combatir los virus los antibióticos no serán válidos: necesitaremos vacunas o los llamados antivirales. En esencia, se basan en inocular al organismo humano una pequeña dosis de ciertos virus -o incluso algunas bacterias- para que el sistema inmunológico sea capaz de detectarlos y desarrollar anticuerpos de forma natural. También es cierto que existen determinados virus como el SIDA o la hepatitis C que debido a su complejidad son aún resistentes a las vacunas.

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Fuente de imágenes:

  • investigacionsaludable.wordpress.com
  • okdiario.com
  • salud.practicopedia.lainformacion.com

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